Monday, December 29, 2008

Perfiles


Los monstruos son criaturas de su tiempo y, como tales, reflejan los miedos y temores del período y la cultura en el que se producen. Consecuentemente, van variando y evolucionando y sus características dependen de las circunstancias conextuales en el momento en el que son creados.El término 'asesino en serie' fue creado por Robert K. Ressler (un agente del FBI de la Unidad de Ciencias del Comportamiento- Behavioural Science Unit) en los años setenta. Antes de que Ressler inventara este término, este tipo de fenómeno se conocía como 'asesinato de extraños', porque se creía que el asesino no conocía a las víctimas antes de matarlas.Como no se conocía la existencia de este tipo de asesinato, no hay constancia escrita de los primeros casos, aunque se considera que el primer asesino en serie fue Gilles de Rais.Otro de los primeros casos de asesino en serie conocidos se trata de una mujer, la Condesa Elisabeth Bathory.En el pasado, los asesinos en serie no se identificaban como tales, ya que sus asesinatos se atribuían a seres legendarios como los vampiros o los hombres lobo. Incluso en el caso de no atribuirles explicaciones supersticiosas o sobrenaturales, no se hacían conexiones entre las diferentes víctimas y, por lo tanto, no se intuía que unas personas sin relación entre sí pudieran ser víctimas de un mismo asesino.
El primer caso documentado de un asesino en serie es el de Jack el Destripador que sembró el pánico entre las prostitutas y los ciudadanos en general en el Londres victoriano. Se puede considerar, también, que el caso de Jack el Destripador no se trata sólo del primer caso documentado, sino también el primer asesino en serie verdad ero que hubo en la historia ya que, tanto su motivación sexual como la naturaleza de las víctimas y la forma en la que fueron asesinadas, casan perfectamente con los casos posteriores conocidos de asesinatos en serie. El caso continúa sin resolver y la identidad de Jack el Destripador sigue siendo desconocida. No faltan, pero, decenas de teorías sobre la identidad de este ser casi mitológico. Una de las últimas obras sobre este personaje la escribió la autora de misterio Patricia Cornwell, Portrait of a Killer (2002).
El caso es que los asesinos en serie son un fenómeno relativa mente reciente y su notoriedad mediática y su estatus como nuevos monstruos contemporáneos no se les confirió hasta los años setenta, aunque otros casos, como el de Ed Gein en los años cincuenta, eran conocidos y habían despertado el interés que todo lo relacionado con lo morboso y lo sangriento suele despertar.

Friday, December 01, 2006

Petiso Orejudo



Esta es la historia de Cayetano Santos Godino, alias "El Petiso Orejudo", un pobre pibe que posiblemente transformaron en un mostruo. Fue sin dudas un caso exacerbado por la prensa.
Era un enfermo mental. Hoy sería declarado inimputable y mandado al psiquiátrico. En aquella época lo mandaron al Presidio de Ushuaia y lo liquidaron. Quedó su fémur como pisapapeles de recuerdo...Aquí su historia:Comenzó a matar siendo un adolescente. Sus víctimas eran niños indefensos. El de Cayetano Santos Godino es el caso más escalofriante de los que registran los anales policiales del país.Un día de 1906, el empleado municipal Fiore Godino entró en la comisaría décima, en la calle Urquiza 550, y a los gritos clamó ayuda para controlar a su propio hijo, Cayetano Santos Godino, de sólo 9 años:¡"Señor comisario, yo no puedo con él! Es imposible dominarlo. Rompe a pedradas los vidrios de los vecinos, les pega a los chicos del barrio. Y si lo encierro en casa es peor. Se pone como loco. El otro día encontré una caja de zapatos. Había matado a los canarios del patio, les había arrancado los ojos y las plumas y me los dejó en la caja, al lado de mi cama". El comisario fue a buscar a Cayetano al conventillo de la calle 24 de Noviembre 623, donde vivían entonces los Godino, y se lo envió al juez. Tras una reprimenda, fue devuelto a sus padres. Como no mejoraba, en 1908 lo encerraron en un reformatorio de Marcos Paz. Iba a pasar allí tres años, pero no sirvió de nada. Cayetano Santos Godino comenzó a matar y a quemar en un raid criminal como la ciudad jamás había visto. Buenos Aires celebraba con grandes fastos el centenario de la patria. La ciudad era una fiesta, pero algunos comensales no habían sido invitados. Entre ellos, Cayetano Santos Godino, que quedó en la historia criminal argentina "y en la mitología negra de Buenos Aires" como "El Petiso Orejudo". Fiore Godino y Lucia Ruffo, dos campesinos sardos, habían llegado en 1884 a Buenos Aires. Eran analfabetos y huían de la pobreza, pero también de una tragedia personal: el hijo primogénito, también Cayetano, había muerto de una afección cardíaca a los diez meses de edad. Después, los Godino tuvieron una hija, Josefa, con la que emprendieron la travesía, y en Buenos Aires les nacieron nueve hijos más. Al último, que vio la luz en 1896 en el conventillo de Deán Funes 1158, lo bautizaron Cayetano, como al muertito. La vida de los Godino no fue fácil; no sólo porque "l' América" ya estaba hecha, sino por las desventuras de Fiore. El padre de Cayetano era sifilítico y alcohólico, aunque se las arreglaba para ir tirando, hasta que finalmente consiguió un trabajo de farolero (encendía el fuego en los faroles de alumbrado). Cayetano era un chico frágil: enfermó de enteritis a los pocos años y creció raquítico. Peor les fue a algunos de sus hermanos, como Antonio, que era epiléptico. Cuando Fiore llegaba a casa "las dos piezas del conventillo donde la familia habitaba" les propinaba feroces palizas a Lucía y a sus hijos. Cayetano fue a varias escuelas, pero duraba poco: lo expulsaron seis veces y nadie le enseñó a leer. Cuando fue revisado por los médicos, éstos contaron 27 cicatrices en la cabeza provocadas por las palizas del padre y de su hermano Antonio. A los siete años, Cayetano era tan bajo y menudo que parecía de cuatro. Lo llamaban "El Oreja" o "El Petiso Orejudo" porque sus apéndices auditivos eran grandes y apantallados. A los 8 cometió su primera fechoría. Tomó de la mano a un niño de 21 meses y lo llevó a un baldío donde comenzó a pegarle en la cabeza con una piedra. Al pequeño Miguel de Paoli lo salvó el vigilante de la esquina, que llevó al agresor a la comisaría. El padre tuvo que ir a buscarlo y todo quedó como una pelea de chicos. ¿Quién podía pensar que en ese incidente comenzaba su carrera el mayor asesino serial y pirómano nunca conocido en el sur de América? No se sabe qué sucedió durante los tres años que Cayetano pasó en la colonia penal de Marcos Paz, salvo que varias veces intentó fugarse. Pero a fines de 1911 mandaron a Cayetano a casa para que pasara la Navidad en familia. La niña en llamas: El año siguiente, 1912, iba a ser un año lleno de acontecimientos, en la Argentina y en el mundo. Se hundió el Titanic en el Atlántico norte y en algunos cabarets de Buenos Aires comenzó a actuar un dúo de tangueros: el cantor Carlos Gardel y su guitarrista José Razzano. Pero para muchos porteños aquel 1912 quedó en la memoria como un año atroz, porque fue cuando un fantasma recorrió Buenos Aires dejando una huella de sangre. El 25 de enero de 1912 se encontró, en una casa vacía de Pavón 1541, el cadáver de Arturo Laurora, de 13 años, golpeado y estrangulado. A las seis de la tarde del 7 de marzo de 1912, una niña de 5 años llamada Reina Bonita Vainicoff, hija de inmigrantes judíos que vivían en la avenida Entre Ríos 522, miraba la vidriera de una zapatería. De pronto, sin que nadie atinara a darse cuenta cómo, el vestido blanco de Reina Bonita, lleno de volados y puntillas, comenzó a arder. Alguien le había tirado un fósforo. A pesar de los gritos desgarradores de la niña en llamas, y de que un policía se tiró sobre ella para apagar el fuego con el cuerpo, no pudo ser salvada. Reina Bonita, con quemaduras múltiples, murió 16 días más tarde. La tragedia se ensañó con la familia Vainicoff: el abuelo, al ver que su nieta ardía, cruzó la avenida Entre Ríos sin mirar y lo mató un auto. El 16 de julio de ese mismo año, Cayetano incendió un corralón en Garay al 3100. En septiembre, mientras trabajaba como mandadero en unos almacenes del barrio, acuchilló a un caballo en los establos de Chiclana al 3300. Dos días después prendió fuego a la estación de tranvías de la Compañía Anglo, que tenía entrada por Estados Unidos y por Carlos Calvo. El 8 de noviembre de 1912, y en un descuido de sus padres, desapareció el niño Roberto Carmelo Russo, de dos años y medio, quien jugaba con su hermanito mayor en la vereda de Carlos Calvo al 3800. Minutos más tarde, un vigilante rescató a Roberto Carmelo en un baldío. Lo habían maniatado con un piolín. Junto a él estaba un muchacho menudo y de orejas apantalladas: alegó que acababa de descubrir a Robertito y estaba desatándolo. Durante ese mes de noviembre, otros extraños sucesos conmovieron al barrio: alguien incendió un galpón de azulejos en la calle Carlos Calvo y Carmen Ghittoni, de tres años, fue golpeada en un baldío de Chiclana y Deán Funes. El vigilante llegó corriendo y sólo avistó de lejos al agresor, que huía. Cuatro días después, Catalina Neolener, de cinco años, sufrió un ataque similar en el umbral de su casa, en Directorio 78. Pero todo se iba a precipitar el día de la tragedia, el martes 3 de diciembre de 1912. Un chico llamado Jesualdo: Pocos lugares habría más tranquilos que aquella cuadra de la calle Progreso (hoy Pedro Echagüe), entre Jujuy y Catamarca. Esa mañana, la señora María Giordano abrió la puerta de calle y miró al cielo. Estaba nublado y bochornoso, pero no parecía que fuera a llover. Dirigiéndose a su hijo Jesualdo, un gordito de tres años y medio que llevaba una pelota colorada bajo el brazo, le recomendó: "Quedate jugando en la vereda, Jesualdito, pero no crucés". Fue lo último que le dijo. Cuando volvió a verlo, su hijo estaba muerto. La tarde del 3 de diciembre Jesualdo fue encontrado en un basural conocido como la quinta Moreno, donde funcionaba antes el horno de ladrillos de la fábrica La Americana. Lo habían estrangulado con trece vueltas de un piolín que se le hundió en el cuello. Como no terminaba de morir, el homicida le perforó la sien derecha con un clavo de cuatro pulgadas, al que golpeó con una piedra hasta que la punta salió por el otro parietal. Luego tapó el cuerpito con chapas de cinc y se fue tranquilamente a su casa. El horroroso crimen de Jesualdo Giordano hizo explotar a la ciudad. El conventillo de Progreso 2585, en el que vivían los Giordano, se colmó de vecinos indignados. Según la crónica del diario La Prensa, la policía sabía perfectamente quién era el asesino: sospechaban hacía tiempo de Godino, aunque no tenían pruebas. Quizá no se animaban a proclamar que un niño fuese el culpable de esos crímenes que la opinión pública adjudicaba a siniestras organizaciones criminales como la Mano Negra, dedicadas a secuestrar chicos. "El Oreja", con inconsciencia, parecía provocar al mundo. Durante la reconstrucción del crimen de Jesualdo, Godino fue visto entre el gentío que llenaba la quinta Moreno. También fue al velorio, y hasta algunos dijeron que se mostró compungido al acercarse al féretro blanco y tocar la cabecita con mano trémula. Se sabe que compró un ejemplar del diario y se hizo leer la crónica de los hechos (era analfabeto). Luego recortó la noticia y se la guardó. Los vecinos que declararon ante la policía coincidieron: poco antes del hecho, habían visto pasar al pequeño Jesualdo de la mano con Godino. "El Oreja" fue detenido la noche del 5 de diciembre. Los diarios revelaron los detalles de la confesión del "Petiso", que habló durante varias horas. Loco moral: El proceso a Cayetano Santos Godino se prolongó por dos años, durante los cuales "El Petiso" fue recluido en el Hospicio de las Mercedes. Las más importantes figuras de la psiquiatría criminal concurrían para examinar al reo y comprobar cómo era aquel ser al que la prensa calificaba de fiera humana. Muchas voces reclamaron que se lo condenara a la pena capital, que entonces estaba en vigencia para delitos como el homicidio, aunque no podía aplicarse a menores. ¿Pero podía llamársele niño al "Petiso", aunque su partida de nacimiento dijera que sólo tenía 15 años?. Godino fue procesado por tres homicidios (los de los niños Arturo Laurora, Reina Bonita Vainicoff y Jesualdo Giordano), y once agresiones. ¿Cometió otros crímenes? El proceso nunca lo esclareció. Se dijo con insistencia que "El Oreja" habría matado a otros niños, por ejemplo la pequeña María Rosa Face, una nena perdida que nunca apareció ni viva ni muerta y cuyos padres regresaron a Italia. También al niño Lautaro Marchi, que sin embargo no figura en el expediente criminal. No había mucho que discutir en el proceso a Cayetano Santos Godino, asesino y pirómano confeso. Para el doctor Domingo Cabred, célebre alienista y director del Hospicio, Cayetano era un "imbécil", o bien un "loco moral": su degeneración provenía de la falta de afectos, la limitación de su inteligencia y su impulsividad mórbida. "Tiene conciencia y memoria del impulso destructor", sostenían los dictámenes, pero era un "degenerado hereditario", y ello explicaba su sadismo. Godino era examinado como un cobayo; en el diagnóstico, se destacaban sus características físicas: la escasa talla (1,51 metros), la cabeza pequeña (microsomía); la extensión de sus brazos, que abiertos alcanzaban una envergadura de 1,85 metros; sus orejas desmesuradas y en asa, su miseria física y la desmesura de su órgano sexual. Todo conducía a una conclusión: Godino estaba predestinado al crimen. El doctor Cabred sostuvo este diálogo con "El Oreja": ¿Es usted un muchacho desgraciado o feliz? Feliz. ¿No siente usted remordimientos por lo que ha hecho? No entiendo. ¿Piensa que será castigado por sus delitos? He oído que me condenarán a veinte años de cárcel y que si no fuera menor me pegarían un tiro. ¿Qué pasaba por la mente de Godino cuando cometía sus crímenes? Según sus palabras, una fuerza ingobernable lo dominaba, el dolor le partía el cráneo y ese sufrimiento sólo se aliviaba golpeando, matando. Sin embargo, todos los exámenes descartaron que padeciera epilepsia.¿Por qué incendiaba las casas? preguntaba Cabred. Porque me gusta ver trabajar a los bomberos. Cuando ellos llegaban, yo colaboraba trayéndoles baldes de agua. ¿Y robar?He probado, no me gusta.Godino fue condenado en 1914 a la pena de penitenciaría perpetua, que era irredimible. El juez lo envió a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, donde podía ser aislado en una celda. Allí pasó varios años. Aprendió a leer y escribir, a sumar y restar. En 1923 se inauguró en Ushuaia un presidio de máxima seguridad. Se la llamó "la cárcel del fin del mundo". Godino, severamente custodiado y engrillado, fue trasladado a ella en el transporte Chaco. Los gatitos muertos: En 1933, José María Soiza Reilly, periodista y escritor muy popular, entrevistó a Cayetano Santos Godino en la celda que ocupaba, la número 90. Por esa entrevista, publicada en la revista Caras y Caretas, el público se enteró de que Godino había matado a dos gatitos que eran las mascotas de los presos, y que por ello le habían propinado una feroz paliza. También contaba que en una de las primeras operaciones de cirugía estética que se habían hecho en el país le habían achatado las orejas, esas orejas aladas que según algunos eran la causa de su maldad. La operación fue auspiciada por el gobierno, que envió un equipo médico y un fotógrafo a Ushuaia. Cayetano Santos Godino nunca recuperó su libertad. Según el certificado de defunción, "El Petiso Orejudo" falleció el 15 de noviembre de 1944 por una hemorragia interna causada por gastritis avanzada. ¿Murió de una paliza que le propinaron los presos? Cuenta la leyenda que, cuando el penal fue clausurado, en 1947, los huesos de nuestro primer asesino serial no pudieron ser hallados en el camposanto del lugar. En cambio, la esposa del último director tenía un pisapapeles con el fémur de Cayetano Santos Godino.Nota: Escribe Alvaro Abos, editorial de Diario La Nación, Buenos Aires del 15 de Enero de 2006. Publicó más de veinte libros en diversos géneros: novela, cuento, biografía, ensayo y crónica. Entre ellos, Xul Solar, Pintor del Misterio y Macedonio Fernández, La biografía imposible.
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Vlad Tepes


Vlad Tepes, "Vlad el Empalador", conocido en el mundo entero como Drácula, nació en Rumania (1428-1476). Hijo de Vlad Dracul (caballero de la orden del dragón - 1431) y nieto de Mircea el Grande, soberano de Velaquia (1368-1418) fue uno de los príncipes rumanos que por sus diversas hazañas y su nada corriente personalidad, llamó la atención y ocasiono el interés de forma muy especial no solo de sus contemporáneos sino también de la historia y literatura actuales. Para algunos historiadores del tema, Drácula fue un heroico defensor de los intereses e independencia de su país y del cristianismo, mientras que para otros se trataba de un caso patológico, el de alguien que torturaba, atormentaba y por supuesto mataba para divertirse, por puro placer. Fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad "El Diablo", príncipe de Velaquia (antiguo principado danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumania). Hoy en día, constituye dos regiones geográficas bien definidas: la Mutenia, situada al este del río Olt, y la Oltenia, al oeste. El viejo Vlad se gana por méritos propios el apodo de "Dracul" (El Diablo) por su afamada crueldad y sangre fría y que posteriormente heredaría su predecesor. No se conoce con exactitud la fecha y lugar de nacimiento, pero se estima que vio el mundo por primera vez allá por 1428 en la ciudad de Sighisoara (Transilvania, situada en la región de Brashov, y fundada en 1280). Su padre residía allí en una mansión que hoy todavía se conserva (Bran Castle). Ha pasado a la historia por su apodo Drácula (proviene de "Draculea". La terminación "ulea" en rumano quiere decir "hijo de", lo que podría traducirse como "El hijo del Diablo"). Reinó como príncipe de Velaquia en 1448; de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte. El pueblo le puso como apodo también "Tepes" (Empalador) ya que esta era la pena capital a la que más era aficionado y que aplicaba con mas prodigalidad, aunque esta última expresión, hasta mediados del siglo XVI no aparecería en ningún documento.
En aquellos tiempos, el trono de Velaquia estaba amenazado desde el exterior por los turcos y húngaros, y en el interior por los nobles ávidos de poder que luchaban entre ellos con un salvajismo y ferocidad mas que bestial. La trágica muerte de su padre, que fue ejecutado por Iancu de Hunedoara en 1447, obligó al joven Vlad a ponerse al lado de los turcos, adversarios de Iancu, con cuya ayuda accedió al trono de Velaquia en Septiembre de 1448, y aunque el príncipe Vladislav II, pretendiente al trono, y apoyado por los húngaros y la población de origen alemán, fue derrotado en Kossovo (al norte de la actual Macedonia junto al río del mismo nombre) éste sólo consiguió conservar el trono unas pocas semanas.
La vida y gracia de Vlad se conoce muy poco hasta el año 1456. Durante estos años, Vlad fue separándose de los turcos y estrechando las relaciones con su enemigo Iancu de Hunedoara, lo que sí era moralmente recusable, era sin embargo muy práctico. No era nada extraño durante esa época el hecho de cambiar las ideas y conveniencias políticas de una manera un tanto extraña y del todo inesperada, solo hay que echar un vistazo a la historia de los grandes y diversos reinos de la Europa Occidental. Este repentino viraje político se manifestaba solo en una cosa: el deseo para Vlad de volver a reinar en Velaquia. Seguía atentamente las crecientes desavenencias entre Vladislav y Iancu hasta que el 23 de Abril de 1452, Iancu iniciaba la guerra, arrebatando a su rival las ciudades y propiedades que poseía en Transilvania, circunstancia que aprovecho Vlad para ofrecerse al vencedor como pretendiente al gobierno de estas, solicitando su ayuda y prometiéndole una "fidelidad inquebrantable". Pero, el 6 de Abril de 1545, Vladislav, negado y resignado al hecho de ser derrotado, irrumpía en Transilvania arrasando, matando, quemando y saqueando. Draculea, deseando conservar su trono, solicitó y obtuvo el mando de un pequeño ejército aprovechando la intervención en la guerra del monarca húngaro Ladislao V de Habsburgo, Archiduque de Austria y Rey de Bohemia, que veía amenazados sus intereses en la región. La pugna le fue favorable, logrando apresar a Vladislav al que hizo decapitar en la ciudad de Tirgusor (cerca de Tirgovisthe, la antigua capital de Velaquia). El 3 de Julio, fue una fecha importante para Vlad puesto que volvería a reinar y garantizaría a sus súbditos la protección contra los turcos y el libre comercio allende de las montañas de Velaquia, a cambio de que estos le prestaran ayuda en caso de guerra.
El hecho de que el nuevo príncipe obraba con "demasiada independencia" dio la voz de alarma a los húngaros y alemanes los cuales fueron modificando su actitud, llegando a solicitar el 14 de Febrero de 1457 a sus súbditos que apoyaran a otros pretendientes. No tardaron en iniciarse una serie de alianzas e intrigas, acompañadas (como podía esperarse) de lealtades y traiciones. En el año 1459, Draculea ordeno empalar a algunos rebeldes destacados y arrojar al fuego a otros, siendo este el macabro y tortuoso inicio de su carrera de crueldades. Favorecido por la suerte, logro atrapar al más peligroso de sus adversarios, Dan Voeivod en la primavera de 1460, al que obligo a cavar su propia tumba y asistir a sus funerales antes de hacerlo decapitar. El 24 de Agosto redujo a los últimos rebeldes; hizo empalar a algunos pero curiosamente se mostró excesivamente generoso con otros.
Consolidado su trono, "El Empalador" se alzó contra los turcos a los cuales no les pagaba los tributos que estos exigían desde hace tres años. El sultán Muhammad II, el conquistador de Constantinopla, conociendo el temple de su enemigo y el coraje y bravura de sus guerreros, prefirió utilizar la cabeza antes que la fuerza. Le envió como mensajero al colaboracionista griego Catavolinos, citándole en Giurgiu (fortaleza y puerto danubiano, no lejos de Bucarest) para solucionar un "pequeño problema fronterizo", apostando cerca de la población un destacamento de tropas escogidas al mando de Hamza Beg. Vlad fingió caer en la trampa, (ya se había olido que dicha citación no era normal y menos tratándose de un asunto aparentemente de tan poca importancia) e incluso se presento con parte de los tributos pendientes y algunos presentes para el Sultán pero a su vez traía consigo un fuerte contingente de caballería que derroto a los turcos (puesto que estos eran muy inferiores en número) tras apoderarse del lugar, haciendo prisioneros además al griego y al general otomano, los cuales junto con el resto de los apresados fueron conducidos a Tirgovisthe, capital de Velaquia, y posteriormente empalados. Animado por el éxito, Vlad se pasó a la orilla derecha del Danubio, incendiando y saqueando tras derrotar a las tropas turcas. El 11 de Enero de 1462, en una carta que estaba dirigida al nuevo soberano húngaro Matías Corvino, daba cuenta de haber acabado con más de 24.000 enemigos habiendo hecho amontonar sus cabezas y contarlas, con la excepción de los que murieron en los incendios de sus casas. Consecuencia de estas incursiones, estaban tan desmoralizados que muchos de ellos prefirieron abandonar Estambul ante el temor de que este pudiera apoderarse de la ciudad, conquistada hace pocos años y en la que aún quedaban gentes que recordando el espléndido periodo bizantino, no hubieran dudado en levantarse contra sus dominadores.
Enfurecido, Muhammad II dispuso de un gran ejercito de unos 250.000 hombres y una flota dispuesta a remontar el Danubio. Vlad no podía oponer más de 10.000 hombres y recurrir a tácticas como la guerrilla y la "tierra quemada" (primavera/verano de 1462). Tras sufrir muchas bajas, haberse declarado una importante epidemia de peste y no poder apoderarse la flota turca de la ciudadela de Kilia (al sur de Moldavia), el Sultán ordena la retirada de sus tropas y una vez en Estambul valiéndose de su genio y astucia, le opuso a uno de sus propios hermanos, Randu "el Hermoso" que se había pasado al bando otomano, arrastrando algunos de los principales boyardos. Finalmente, tras una serie de intrigas (falsificación de documentos incluida) muy de la época y del lugar, Muhammad logra que el Rey ordenara el arresto de Vlad que fue encerrado durante doce años, primero en Visegrado (cerca de Sarajevo, a orillas del Drina) y posteriormente en las inmediaciones de Budapest, donde recibía un trato especial, es decir, era tratado con mayores consideraciones. Mientras tanto, entre 1462 y 1475, Randu, hombre débil y carente de personalidad, se sentó en el trono de Velaquia casi como un títere de los turcos.
Las circunstancias que permitieron a Vlad, librarse de la prisión no están muy claras, pero es sabido que tomo parte en la batalla de Vaslui (en la región de Jashi, Moldavia), el 10 de Enero de 1475, formando parte del contingente enviado por el Rey de Hungría al príncipe transilvano Esteban Báthory contra los turcos. Lo curioso y por otro lado cierto, es que Draculea volvía a ocupar su trono el 11 de Noviembre de 1476. Semanas mas tarde, los turcos le sorprendieron desprevenido con una escolta de sólo 200 hombres (de los cuales sólo sobrevivieron 10 para contarlo) y le dieron muerte. La cabeza de Vlad fue enviada a Estambul y exhibida públicamente. Le sucedió su hermano Randu, pero siempre supeditado a la "Sublime Puerta", que reino hasta Septiembre de 1500.
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Doctor Muerte


Harold Shipman es, sin duda, el candidato al Premio Moriarty 2004 de este número. Múltiples motivos avalan esta candidatura: su larga trayectoria delictiva (27 años matando), su récord criminal (218 víctimas), su traición a la confianza de los pacientes (en muchos casos amigos), su falta de arrepentimiento, su intento de falsificar un testamento a su favor...
Harold Shipman: adicto a matarMuere el mayor asesino en serie de la historia modernaEsther. Harold Shipman, el asesino en serie más prolífico de la historia moderna, apareció muerto el 13 de enero de 2004 en su celda de la prisión británica de Wakelfield. Aparentemente, Shipman se suicidó colgándose de los barrotes de su celda con las sábanas de la cama. Está previsto que la investigación para esclarecer las causas de su muerte dure dos meses.
Este tío tan majo se cargó a 218El doctor Muerte, por excelencia, nos deja sin saber exactamente a cuántas personas ha asesinado. Un informe oficial de Gobierno británico señaló en 2002 a un mínimo de 215 víctimas (171 mujeres y 44 hombres, de entre 41 y 93 años) y la probabilidad de que esta cifra se elevara a 260. Se estudiaron más de 500 muertes en las que se sospechaba que el médico podía haber tenido alguna relación. En enero de 2005, la autora del informe elevó el número de víctimas probadas a 218, añadiendo tres hombres a la lista, y afirmó estar convencida de que el médico había matado a 250 pacientes.Nunca reconoció sus crímenes, ni mostró arrepentimiento o remordimiento. Los psiquiatras que le examinaron llegaron a la conclusión de que nunca hablaría de sus crímenes porque era incapaz de reconocerse a sí mismo su culpabilidad. Nadie sabe por qué un afable médico de familia, felizmente casado y con cuatro hijos, mató a centenares de pacientes. Janet Smith, autora del informe oficial sobre los asesinatos, señaló que posiblemente Shipman era "adicto a matar". Smith añadió que "hay evidencias de que tiene una personalidad adictiva, y es posible que matar fuera una forma de adicción". Shipman no ganaba nada con los asesinatos, más bien perdía clientela. En alguna ocasión pidió a los familiares que le regalaran objetos personales del fallecido: una máquina de coser, un mueble, un periquito... Hasta que en 1998 cometió su único error al intentar falsificar -torpemente- el testamento de Kathleen Grundy, una paciente a la que había asesinado, que poseía una fortuna de 386.000 libras esterlinas (unos 579.000 euros). La policía inició una investigación por este hecho que culminó con su detención.El médico adorableShipman era un hombre de pocos amigos que podía volverse agresivo, pero la mayoría de sus pacientes le adoraban. Le describían como una persona muy amable, sobre todo con los ancianos, ante los que se mostraba como un amigo verdadero a la par que médico. A muchos incluso les gustaba su manera de llamar a las cosas por su nombre. Cuando Stephen Dickson le preguntó a Shipman el 28 de febrero sobre la esperanza de vida de su suegro, que padecía cáncer, el doctor le contestó: "yo no le compraría ningún huevo de Pascua". Él mismo se ocuparía cuatro días después de materializar su previsión. Sus víctimas eran pacientes con dolencias leves que le caían mal, enfermos crónicos y enfermos terminales. La mayoría de los compañeros de trabajo le consideraban como un médico en el que se podía confiar, adorable, entregado al cuidado de los pacientes, siempre disponible, trabajador y competente; pero para algunos colegas era también un poco extraño, siniestro y arrogante (sobre todo con los superiores). Según sus compañeros, el único servicio que se le daba mal era ginecología y obstetricia (área en la que estuvo trabajando unos meses durante el período de residencia). Era demasiado bruto y tosco en los partos, y un médico le llegó a prohibir que volviera a tratar a su mujer (que estaba ingresada en el hospital). Se cree que empezó a consumir morfina en esta época porque la droga se utilizaba frecuentemente para aliviar el dolor de los partos, y en este área era más fácil conseguirla. Certificados de defunciónEl número de crímenes por año fue aumentando paulatinamente. En 1997 batió su récord criminal con 37 asesinatos, según el citado informe oficial. El propio Shipman extendió los certificados de defunción de todas sus víctimas, salvo en tres ocasiones. La mayoría de los pacientes fueron incinerados, para lo cual un segundo médico tenía que confirmar los certificados de defunción. Para ello debía ver el cadáver y estudiar cuidadosamente las circunstancias de la muerte, pero la mayoría se limitaban a confirmar desde su consulta los certificados de sus colegas. En determinadas circunstancias, como que un paciente falleciera en menos de 24 horas tras su ingreso en un hospital, el médico tenía la obligación de informar al forense, pero a Shipman le daban igual las normas y no informaba a nadie.Indemnización millonaria
Shipman se casó con Pimrose en 1965Hasta el pasado 18 de junio el Doctor Muerte estaba bajo vigilancia especial para evitar que se suicidara. Se trata de una medida habitual entre los reos británicos que están condenados a cadena perpetua. No había mostrado ninguna tendencia suicida, aunque en una ocasión, según The Times, habló sobre la posibilidad de suicidarse para que su esposa cobrara una indemnización. Tras la muerte de Shipman, a los 57 años, su mujer recibirá 100.000 libras esterlinas (unos 150.000 euros), libres de impuestos, y una pensión vitalicia de 10.000 libras esterlinas (unos 15.000 euros) al año. Si el Doctor Muerte hubiera fallecido tras cumplir 60 años, su esposa sólo habría recibido 5.000 libras (unos 7.500 euros) anuales. Los familiares de las víctimas han mostrado su desacuerdo con esta compensación económica. Cuando encarcelaron a Shipman les dijeron que había perdido su jubilación. ¿Tiene derecho un médico que asesina a sus pacientes a cobrar una pensión por su trabajo? ¿Y su viuda?Su muerte ha dividido a la opinión británica. Por un lado están los que piensan que debían haber evitado que se suicidara para que cumpliera su castigo y, por otro, los que se alegran de su muerte por el dinero que ahorra a los contribuyentes, que ya no tienen que costear su estancia de por vida en la cárcel.




Datos Biográficos de Harold Shipman


1946. Nace en Nottingham el 14 de enero.1963. Muere su madre, a los 43 años, de cáncer de pulmón. Durante sus últimos días le administraban grandes dosis de morfina para paliar el dolor.
El Doctor Muerte en 19611965. Empieza a estudiar medicina en la Universidad de Leeds y a salir con Pimrose Oxtoby, la hija de un granjero. Se queda embarazada y se casan durante su primer año de facultad.1970. Termina la carrera y obtiene el título de licenciado en Medicina y Cirugía. Trabaja como médico residente en el Pontefract General Infirmary de West Yorkshire. 1971. Acaba el periodo de residencia y se colegia. Sigue trabajando en el mismo hospital, donde pasa por los servicios de medicina interna, pediatría y ginecología y obstetricia. Empieza a matar.1974. Trabaja como médico de familia asociado en Todmorden, Lancashire. Le ponen una multa de 600 libras esterlinas por recetar morfina a nombre de pacientes y utilizar la droga para su propio consumo. 1975. Le despiden. Ingresa en un hospital de York especializado en el tratamiento de adicciones y enfermedades mentales. Trabaja para los servicios sanitarios de Durham.1977. Trabaja como médico de familia titular de la clínica Donneybrook House en Hyde (Manchester).1992. Abre su propia consulta como médico de familia en Hyde, donde atiende a unos 3000 pacientes.1998. La policía británica le arresta como sospechoso del asesinato de Kathleen Grundy.2000. Shipman es condenado a cadena perpetua por asesinar a 15 de sus pacientes. El juez que le sentencia recomienda que nunca sea liberado.2002. Un informe oficial revela que Shipman ha matado, como mínimo, a 215 pacientes y probablemente a muchos más. Eran 171 mujeres y 44 hombres, de entre 41 y 93 años, a los que inyectó morfina.13 enero 2004. Shipman aparece ahorcado en su celda de la prisión de Wakefield, a los 57 años.Enero 2005. El sexto y último informe oficial sobre los crímenes del médico de familia dice que Shipman ha matado como mínimo a 218 paciente (añade tres hombres a la lista, que fallecieron antes de que se estableciera como médico de familia). Janet Smith, la autora del informe, cree que probablemente mató a 250 pacientes, pero en algunos casos no hay pruebas concluyentes.




(Información actualizada en enero de 2005, tras la publicación del sexto y último informe oficial sobre sus crímenes, realizado por Janet Smith).
Doctores y Ángeles de la MuerteEl asesinato es una actividad que siempre ha sido muy popular entre los médicos. El British Medical Journal llega a decir que "la medicina ha dado más asesinos en serie que cualquier otra profesión". El propio diario médico establece una clasificación criminológica del personal sanitario que coloca en primera posición a los médicos, seguidos de los enfermeros y dentistas. En el extremo opuesto están los veterinarios que, como colectivo, no han demostrado atracción alguna por el crimen a lo largo de la historia. En el caso de los Ángeles de la Muerte (enfermeros asesinos) ha aumentado mucho el número a la par que la profesión se ha ido haciendo más popular entre los hombres.Al margen de las profesiones ilegales (mafiosos, asesinos a sueldo, chulos de putas, terroristas, etc.) sólo hay otra actividad legal que proporciona un número de asesinos en serie comparable a las profesiones sanitarias: el ejército. Un gran número de asesinos en serie son ex militares que comenzaron su carrera criminal tras ser expulsados del cuerpo (Gary Ridgway, Dennis Nilsen, Jeffrey Dahmer "El Carnicero de Milwaukee", David Berkowitz "El Hijo de Sam", Robert Lee Yates,...)En el caso de los ex militares asesinos, parece que se trata de personas con tendencias criminales previas a su ingreso en el ejército, que se decantan por una carrera profesional en la que se aprende a matar y se puede matar legalmente e incluso ser condecorado por ello (sobre todo en Estados Unidos).Pero en el caso de los Doctores y Ángeles Muerte no está claro si las tendencias criminales surgen antes o después de realizar los estudios universitarios.En principio, parece que hay dos tipos de asesinos en serie en el campo sanitario: los asesinos vocacionales que se sienten atraídos por la Medicina porque tienen un interés patológico en el poder sobre la vida y la muerte, y los que desarrollan tendencias criminales tras años trabajando con los enfermos. Al primer grupo pertenecería Shipman. Son personas que probablemente matarían a gente aunque tuvieran otra profesión. Predominan los médicos, que empiezan a matar al poco de iniciar su carrera profesional. El segundo grupo estaría formado por profesionales que se hartan de tratar con los pacientes y podrían sufrir el síndrome de "burnout" (estar quemado). Se implican demasiado en los problemas de los enfermos y se produce un agotamiento emocional, pérdida de ideales, cinismo con los pacientes... Algunos afectados causan baja por depresión y otros se vuelven agresivos. Los asesinos con "burnout" son, sobre todo, enfermeros que trabajan con ancianos, enfermos terminales o en servicios de urgencia. Si estos criminales tuvieran otra profesión, probablemente nunca habrían matado a nadie.Médicos asesinosHay centenares de médicos asesinos en la historia y decenas de libros dedicados exclusivamente a Doctores Muerte.En 1823 se detuvo por primera vez a un médico que había matado deliberadamente a pacientes en Francia. Era el doctor Edme Castaing que había envenenado a dos hermanos administrándoles morfina, una nueva droga para la época, en un intento de quedarse con la herencia. Su detención supuso el fin de los años dorados del envenenamiento. La toxicología había avanzado mucho y si habían cogido a un médico, que conoce a fondo sustancias indetectables, qué pasaría con los aficionados.Incluso el primer asesino en serie colgado en los Estados Unidos era un médico. Harry Howard Holmes, "el Doctor Tortura", al que acusaron de matar a 200 mujeres en su "Castillo Asesino" de Chicago, entre 1892 y 1896.Uno de los más famosos y repugnantes doctores asesinos es el francés Marcel Petiot, que fue ejecutado en 1946 tras ser considerado culpable de 24 asesinatos. Petiot había llegado a confesarse autor de 63 muertes.
El francés Marcel PetiotEl médico francés había construido unas fosas en su casa parisina para marinar a sus víctimas en cal viva. Después quemaba los restos en la estufa. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, se le incendió la chimenea y cuando llegó a su casa se encontró con la policía y los bomberos. Le preguntaron si aquellos cadáveres eran suyos y él dijo que sí, pero que se tenía que ir porque debía avisar a la Resistencia de que acababan de descubrir el Cuartel General. Cuando se dieron cuenta de que las muertes no tenían nada que ver con la Resistencia, empezaron a buscarle y le detuvieron un año después.Petiot atraía a judíos ricos a su casa ofreciéndoles ayuda para huir de Francia. Una vez allí, les mataba con inyecciones letales suministradas con el pretexto de cumplir los requisitos sanitarios para entrar en otro país. Petiot se quedaba con el dinero y los objetos de valor que los judíos intentaban llevarse en su viaje.Mato a cien y me condenan por tresHay un gran número de médicos sospechosos de asesinato que han sido declarados inocentes a lo largo de la historia. David Lucy y Colin Aitken, matemáticos de la Universidad de Edimburgo, han elaborado un estudio al respecto en 2001, donde señalan la dificultad de condenar a médicos que, desde el punto de vista científico, son responsables de muertes. Según los escoceses, "para la ciencia empírica sólo es necesario demostrar una relación acción-resultado", por lo que un médico, cuyos pacientes tienen una mortalidad muy superior a los de otro médico de la zona con clientela similar, sería considerado responsable del exceso de fallecimientos desde el punto de vista científico; pero no desde el jurídico porque para la "Ley no es suficiente demostrar que se ha matado, hay que señalar a una víctima concreta". Por todo ello, es habitual que médicos asesinos confiesen, se les acuse, o se sospeche que han matado a centenares de pacientes y, finalmente, se les condene por una decena de casos, generalmente los asesinatos más cercanos a su detención y en los que no se ha incinerado en cadáver. Los matemáticos escoceses señalan también que aunque siempre ha sido difícil demostrar los crímenes de Doctores Muerte, a partir de mediados de los años ochenta han aumentado considerablemente las condenas de personal sanitario asesino, gracias a una mayor pericia de abogados y fiscales.
Bodkin heredó de numerosos pacientesUno de los casos más famosos, de presunto Doctor Muerte que es declarado inocente, fue el juicio del británico John Bodkin Adams en 1957. Acusado de haber matado a un paciente para beneficiarse del testamento, Bodkin declaró en el juicio que todo el mundo tiene que morir alguna vez, por lo que deberíamos hacer lo que podamos para "facilitar el paso".Los periódicos sugerían que había envenenado a un gran número de ancianas ricas, poco después de que le hubieran incluido en su testamento. El periodista Percy Hoskins se opuso a las tesis de sus colegas, al afirmar que el médico era inocente y que había una campaña policial contra él. Sus teorías produjeron un escándalo periodístico y policial que terminó con la declaración de inocencia del médico.A pesar de esto, muchos siguen considerándole culpable de la muerte de centenares de pacientes, creencia inducida -en parte- por el hecho de que el doctor Bodkin apareciera como beneficiario en el testamento de 132 de sus pacientes.Tras su muerte, en 1983, dejó en su testamento 1.000 libras esterlinas para el periodista que le había defendido. Enfermeros asesinosAbundan en las residencias de ancianos. Muchas veces empiezan matando a enfermos terminales y acaban cargándose a los pacientes que les resultan pesados. La mayoría alegan eutanasia en su defensa. El problema es que para que haya eutanasia tiene que solicitarlo el enfermo y estas víctimas no le contaron a ningún familiar su deseo de morir.Entre los casos más recientes podemos citar a:Charles Cullen. Enfermero norteamericano, 43 años. Detenido en diciembre de 2003 como sospechoso de la muerte de un sacerdote que estaba ingresado en el hospital en el que trabajaba. Confesó que había matado a entre 30 y 40 enfermos terminales, durante los 16 años que trabajó en hospitales de New Jersey y Pennsylvania. Alega que mataba por piedad, para terminar con el sufrimiento de sus pacientes.Enfermero suizo de 34 años, cuyo nombre no se ha facilitado. Acusado en enero del 2004 de matar a 24 ancianos, de entre 66 y 99 años, en una residencia de Lucerna (Suiza). El joven fue arrestado en junio de 2001 y se realizó una investigación criminal que concluyó con las 24 acusaciones. Habría matado a los ancianos con sobredosis de medicamentos o asfixiándolos con bolsas de plástico. Dice que actuó por pena o simpatía. El juicio se celebrará a finales del 2004.Lucy de Berk. Enfermera holandesa, 41 años. Condenada a cadena perpetua en marzo de 2003 por cuatro delitos de asesinato de pacientes y tres intentos en La Haya. Los investigadores la relacionan con otros once intentos y asesinatos. Parece que en el caso de Lucy la motivación era que se sentía cualificada para decidir sobre la vida y la muerteChristine Malevre. Enfermera francesa, 33 años. Condenada a diez años de cárcel en enero de 2003 por matar a siete de sus pacientes en un hospital de las afueras de París. Al principio dijo que había "ayudado" a morir a treinta enfermos terminales y acabó confesando su participación en cuatro muertes. Varios familiares descartaron que los fallecidos hubieran expresado su deseo de morir. Christine dice que actuó por compasión.Orville Lynn Majors. Enfermero de 43 años condenado a 360 años de cárcel en 1999 por seis asesinatos, cometidos entre 1993 y 1995, en el Vermillion County Hospital de Clinton- Indiana (EEUU). En el juicio se presentaron informes hospitalarios que ligaban al enfermero con 130 pacientes que habían muerto durante los trece meses que trabajó en el centro. En todos los hospitales en los que trabajó aumentaron desmesuradamente los fallecimientos durante su estancia. Los pacientes tenían un 43 por ciento más de posibilidades de morir cuando trabajaba Orville. En alguna ocasión comentó a sus compañeros de trabajo que "todos los viejos deberían ser gaseados". Sus víctimas tenían entre 58 y 89 años.Donald Harvey. Enfermero condenado a cadena perpetua en 1987 por asesinar a 37 pacientes del hospital de Cincinnati (EEUU) donde trabajaba. Las autoridades creen que es responsable de 50 muertes en los hospitales de Ohio y Kentucky en los que trabajó.

Onoprienko



Anatoli Onoprienko, "La Bestia de Zhitomir"El lunes 23 de noviembre de 1998, se iniciaba en la ciudad de Zhitomir (ex Unión Soviética), el juicio de un ucraniano acusado de haber asesinado a 52 personas, ante la celosa mirada de un público enloquecido que reclamaba la cabeza del acusado. Su calma contrastaba con la emoción de todos los presentes en la sala, en su mayoría jóvenes.
Después de confesar en una declaración entregada a la prensa por su abogado antes de la apertura del juicio, que no se arrepentía de ninguno de los crímenes que había cometido, Anatoli Onoprienko respondía dócilmente a las preguntas del juez; reconoció haber asesinado a 42 adultos y 10 niños, entre 1989 y 1996.
La parte acusadora ha pedido la pena de muerte, cuyo mantenimiento apoyan tres de cada cuatro ucranianos, según las encuestas, pero el verdadero problema en este complicado juicio, es impedir que el público linche al acusado. Complicado por su envergadura y duración (más de 400 testigos y por lo menos tres meses de declaraciones por delante), por sus gastos, pero también por la tensión que se respira entre los familiares de las víctimas, obligados a pasar cada día por un arco detector de metales, algo no tan corriente en ese país, mientras el acusado, encerrado en una jaula metálica, está prudentemente separado de la ira del público...Las autoridades le describen como el asesino más terrible de la historia en Ucrania y de la antigua Unión Soviética, mientras que las familias de las numerosas víctimas lo califican de "animal", "ser monstruoso" y "bestia demoníaca".
Los hechos se producían entre octubre de 1995 y marzo de 1996. En aquellos seis meses, la región de Zhitomir vivió aterrorizada por una serie de 43 asesinatos que Onoprienko había ido sembrando. La Nochebuena de 1995 se produjo el ataque a la aislada vivienda de la familia Zaichenko. El padre, la madre y dos niños muertos y la casa incendiada para no dejar huellas fue el precio de un absurdo botín formado por un par de alianzas, un crucifijo de oro con cadena y dos pares de pendientes. Seis días después, la escena se repetía con otra familia de cuatro miembros. Víctimas de Onoprienko aparecieron también durante aquellos seis meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.
Estas matanzas incitaron a la segunda investigación delictiva más grande y complicada en la historia ucraniana (la primera había sido la de su compatriota Chikatilo). El gobierno ucraniano envió una buena parte de la Guardia Nacional con la misión de velar por la seguridad de los ciudadanos y, como si el despliegue de una división militar entera para combatir a un solo asesino no fuera bastante, más de 2000 investigadores de las policías federal y local.
"No hay mejor asesino en el mundo que yo. No me arrepiento de nada, y, si pudiera, sin duda volvería a hacerlo..."
Los policías empezaron a buscar a un personaje itinerante y elaboraron una lista en la que figuraba un hombre que viajaba frecuentemente por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.
Con la policía tras su pista, Onoprienko puso tierra de por medio en 1989 y abandonó el país ilegalmente para recorrer Austria, Francia, Grecia y Alemania, en dónde estaría seis meses arrestado por robo y luego sería expulsado.
52 asesinatos en solo 6 meses.
De regreso a Ucrania sumó a los nueve otros 43 asesinatos, y poco después, ante las pruebas encontradas por los agentes en los apartamentos de su novia y su hermano (una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas), hallaron una razón para arrestarlo. Cuando la policía le pidió los documentos en la puerta de su casa, Onoprienko no les quiso facilitar la tarea, e hizo un esfuerzo vano por conseguir un arma y defenderse. Cuando los policías por fin lo detuvieron, Onoprienko se sentó silenciosamente cruzando los brazos y les dijo sonriendo: "Yo hablaré con un general, pero no con ustedes". Aun así, no le quedó más remedio que confesar sus crímenes y dejar que aquellos le arrestasen.
En su declaración al juez, aparecerían otros nueve cadáveres cosechados a partir de 1989 en compañía de un cómplice, Sergei Rogozin, (quien también comparecería en el juicio).
Anatoli Onoprienko siguió los pasos del legendario Andrei Chikatilo. Ambos mataron al mismo número de víctimas, pero son muy diferentes. Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maniaco sexual. Sólo mataba mujeres y niños, cuyos cuerpos violaba y mutilaba. A veces se comía las vísceras. Nada de esto aparece en el expediente de Onoprienko, un ladrón que mataba para robar, con inusitada brutalidad y ligereza, pero sin las escenas del maniaco sexual. Onoprienko supera a Chikatilo por el corto periodo en que realizó su matanza: seis meses frente a doce años.
Cuando ejecutaba a sus víctimas, el asesino seguía un mismo ritual: elegía casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los niños con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, después de sus asesinatos cortaba los dedos de sus víctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mató en su cuna a un bebé de tres meses, asfixiándolo con una almohada.
Onoprienko, de 39 años, estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero, padre de un niño, reconoció haber tenido una infancia muy difícil: su madre había muerto cuando él tenía 4 años, y su padre y su hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se había embarcado como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye (dónde su ficha laboral le describe como un hombre "duro, pero justo"). Luego había emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confesó que su fuente primaria de ingreso era criminal: los robos y asaltos.
El peritaje médico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se define como un "ladrón" que mataba para robar: "Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos"
Por este motivo puede ser condenado a la pena capital por crímenes premeditados con circunstancias agravantes. El presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dijo que dará explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997. Gracias al convenio con el Consejo de Europa, 81 penas de muerte dictadas últimamente en Ucrania no se han ejecutado. La declaración del presidente Kuchma anuncia que se va a hacer una excepción con Onoprienko.
En un momento determinado de la investigación, el acusado afirmó que oía una serie de voces en su cabeza de unos "dioses extraterrestres" que lo habían escogido por considerarlo "de nivel superior" y le habían ordenado llevar a cabo los crímenes. También aseguró que poseía poderes hipnóticos y que podía comunicarse con los animales a través de la telepatía, además de poder detener el corazón con la mente a través de unos ejercicios de yoga.
¿Enfermo mental o maniaco homicida? lo primero podría declararlo imputable, y lo segundo, condenarlo a la pena capital... el juicio, actualmente en curso, parece seriamente complicado.
Tras ser detenido trato de fingir locura, pero los psiquiatras afirmaron que está cuerdo.
Los psiquiatras, sin embargo, han diagnosticado que el hombre está perfectamente "cuerdo" y la mayoría quiere que pague por los homicidios. El mismo Onoprienko resumía así la filosofía de su carnicería:
"Era muy sencillo, los veía de la misma forma en que una bestia contempla a los corderos".
Por: Margarita BernalFuente: Asesinos en Serie

Charles Manson


La joven de 17 años Kathleen Maddox fue la madre del asesino que nació en Ohio (Estados Unidos) el 12 de noviembre de 1934 con el nombre de Charles Milles Manson. Aunque se desconoce quién era su verdadero padre el hombre que compartió la vida con Kathleen, el General Scott, fue su progenitor, y el hecho de que la propia chica presentara una demanda de paternidad parece reafirmar la historia. Pero Manson ya definía a su madre como prostituta, de modo que ni él estaba seguro.
La joven madre terminó cumpliendo una condena por robo y agresión durante cinco años, y cuando Charles tenía 8 años volvieron a vivir juntos. Para mal de males, el tiempo en que le había faltado su madre, Manson vivió con su tía, una mujer que tenía la religión en lo más alto, hasta el punto del fanatismo.
Siguiendo los pasos de su madre, ahora alcohólica, robó en una tienda de comida y se pagó su huida del hogar materno. Para ir tirando y no morirse de hambre se dedicó a robar y a los 14 años la policía le detuvo por primera vez.
Charles Manson pasó tantos años entrando y saliendo de las cárceles que no era de extrañar que hubiera hecho de todo: se fugó varias veces, robó y agredió e incluso violó a un compañero.
A los 19 años se casó con una enfermera de 17, llamada Jean Willis. Inexperto en mujeres, Manson sólo había mantenido relaciones homosexuales, sin embargo Jean le dio un hijo y más tarde se divorciaron. Su siguiente matrimonio fue con una prostituta llamada Candy Stevens y apodada "Leona", pero no se casó por amor, sino para evitar que la mujer declarara contra él en un juicio.
Candy le dio su segundo hijo.
Volvió a ingresar en la cárcel y comenzó a interesarse por temas místicos, budismo, esoterismo... Manson se declaró adepto a la Iglesia de la Cienciología y escuchó "Hellter skelter", * escrita por Paul McCartney para el álbum blanco de los Beatles; cuando Manson la escuchó dijo que era el mensaje para matar a esas personas (creía que el álbum era el mensaje). * (dato enviado por Marcos)
Al salir de la cárcel en 1967, se trasladó a San Francisco donde creó la que fue conocida como "La familia".
Con esta pseudo-organización se creó fama de líder y hubo muchos jóvenes que obedecían sus órdenes sin hacer preguntas.
El 8 de agosto de 1969 Manson llevó a cabo la operación delictiva que le hizo famoso en el mundo entero: ordenó la ejecución de todas las personas que se encontrasen en el 10050 de Cielo Drive (Los Angeles), la casa del director de cine Roman Polanski donde vivía con su mujer, la actriz, embarazada de ocho meses, Sharon Tate. Vanhouten, Atkins and Krenwinkel
Cuatro seguidores de Manson (Susan Atkins, Charles Tex Watson, Linda Kasabian y Patricia Krenwinkel) se dirigieron al hogar de Polanski y asesinaron a su esposa embarazada y a todos los invitados que pasaban allí el día. También fueron sospechosos de la masacre Robert Beausoleil, Bruce Davis y Steven Grogan, otros componentes de "La familia".
Más tarde se sabría que Manson había estado en la casa de Polanksi anteriormente al menos dos veces.
Las especulaciones llegaron a insinuar que fue el Diablo utilizando a Manson de hilo conductor, quien estaba castigando a Polanski por su éxito cinematográfico "La semilla del diablo" (Rosemary's baby), donde se suponía había desvelado que el culto a Satán existía realmente en nuestro planeta. Víctimas Gibby Folger y Frykowski El 9 de agosto de 1969 la criada de los Polanski, Winny Chapman, descubría los cuerpos asesinados brutalmente de Sharon Tate, el matrimonio Jay y Gibby Folger, y Wojtek Frykowski. Polanski llevaba un tiempo recibiendo anónimos en la Paramount durante el rodaje de "La semilla del diablo" con frases como "Vas a pagarlo muy caro...". Los anónimos los escribieron diversas sectas satánicas que actuaban en aquellos tiempos en California, pero quienes llevaron a cabo el brutal asesinato fueron "La familia" de Charles Manson.
Fue encerrado de por vida, y a finales de los 80, un hare krisna de 36 años llamado Jan Holmstron, residente de la misma cárcel donde Manson pasaba sus días, trató de quemarlo vivo lanzándole un bote de pintura y encendiéndolo. Sólo consiguió producirle heridas leves. Jay Folger, víctima
A la mayoría de los componentes de "La familia" se les supone otros asesinatos, todos ellos fueron encarcelados y posteriormente se convirtieron al catolicismo. Incluso escribieron sus autobiografías quizás con el fin de justificarse. Pero el daño estaba hecho.
* Datos enviados por Marcos Después de matarlos Manson puso con sangre en la pared piggies = cerdos (una cancion de Harrison incluída en el álbum blanco de Los Beatles), él creía que los Beatles eran los 4 Jinetes del apocalipsis.
* Datos enviados por Abraham Te mando ciertos datos que me parecen de interes para entender un poco mejor la matanza que realizó Charles Manson y su secuaces. El escritor Truman Capote (A sangre fría, Desayuno con diamantes...) en su libro MUSICA PARA CAMALEONES incluye una entrevista en San Quintín con Robert Beausoleil, encarcelado por el asesinato de Gary Hinman, un músico que se relacionaba con LA FAMILIA. Robert era un cabra loca; tras el asesinato llenó la casa de pintadas, entre ellas la de CERDO. Rápidamente fue encarcelado. No hay ni que decir que Robert era amigo de Charles Manson, incluso se le atribuye relación más que amistosa, el tal Robert fue niño prodigio en el cine. Manson y sus secuaces llegaron a la conclusión siguiente: si aparecen más asesinatos como los del músico, tendrán que excarcelar a Robert. Y eso es lo que hicieron en casa de Sharon Tate. La brutalidad que se registró allí fue la misma que empleó Robert contra el músico. Todo esto es más que contrastable, sólo hay que dirigirse al propio libro o a las actas del juicio de Charles Manson. Saludos. * Datos enviados por Heidi Holas Kruela. Hace unos días estaba viendo VH1 y estaban dando la vida y muerte de Sharon Tate y me puse a verla pues había recordado haber leído aquí la historia de su muerte... pues te cuento que en esa biografía lo pusieron muy diferente pero con bastante lógica... Charles Mason sí tenía su secta, muy estilo hippie con mucho alcohol y sexo y todo lo de esa época, él era un músico o algo de eso; conoce al gutarrista de los Beach Boys y se hacen muy amigos, él le presenta a sus "amigas" con la que el guitarrista tiene sexo, muy normal de la época; el guitarrista le presenta un amigo que podía hacer el sueño de Charles realidad... ser músico, pero éste nunca se lo cumplió... Fue varias veces a la residencia, como unas 3 y no quedó en absolutamente en nada. Meses después cogen al más popular de la secta arrestado por unos asesinatos, y todos piensan en cómo sacarlo y deciden hacer un copycat del asesinato así podrán decir que el asesino está libre, y van a la casa del amigo del guitarrista. Hacía unos 3 meses que se había mudado Charles. Fue temprano ese día, toca y abre Sharon pero con todo y eso sigue su plan: en esa casa que ya conocían se haría el copycat de los asesinatos... y así pasa según ellos... En la casita de huéspedes se quedó un amigo de Sharon que fue el único sobreviviente y también sale en esa biografía y dice que una de las víctimas corrió y una de las chicas la alcanzó y la apuñaló y la víctima dice "stop i'm all ready dead", lo cual él escucha y piensa que no tiene sentido pues si alguien ya estuviera muerto no diría nada de eso, así que piensa que sólo están hablando por hablar... A él no lo llegan a matar pues la puerta de la casa de huéspedes estaba cerrada y pensaron que no había nadie; a ese chico también se lo llevan preso por ser el "único" sobreviviente... pero si todo es como dice esa biografía toda su fama se viene más abajo pues eso daría a ver que sólo era un asesino, y no tan artístico como parece por obra de Satanás. Sharon Tate Similitudes entre "La semilla del diablo" y el crimen más horrible ordenado por Charles Manson: en la película la protagonista era una mujer embarazada. En la realidad, la esposa del director y actriz en alza Sharon Tate estaba embarazada de ocho meses. En la secuencia final de la película se muestra un salón, la reunión de satanistas colegas del marido de Rosemary, y un cuchillo. En la masacre de la casa de Polanski su esposa se encontraba en el salón reunida con unos amigos (donde se autoinvitaron los asesinos satanistas seguidores de Manson) y el cuchillo fue el arma protagonista de la barbarie que se cometió aquella tarde. La terrible masacre en casa de los Polanski se hizo un año después del rodaje de la película..
© Kruela

Jack el Destripador


La leyenda de Jack el Destripador y la industria montada en torno a su figura parece no tener fin, y así con ayuda de la más moderna tecnología un ex jefe de Scotland Yard ha logrado hacer un retrato robot del célebre asesino de prostitutas.
Según publica el diario The Independent, los autores del trabajo creen haber identificado con bastante aproximación incluso la calle en la que vivió aquel asesino en serie, que sembró el terror en Londres, durante el otoño de 1888, y cuya identidad sigue siendo un misterio.
Utilizando testimonios de trece personas que afirmaron haber visto al supuesto asesino, que mutiló horriblemente a cinco prostitutas en el este de la capital británica tras estrangularlas, un ex comisario jefe adjunto de Scotland Yard llamado John Grieve ha hecho el primer retrato robot de Jack el Destripador, señala el diario.
Según ese retrato robot, el asesino era un hombre de pelo y bigote negro, cejas espesas, cara angulosa y de edad comprendida entre veinticinco y treinta y cinco años.
Los investigadores creen que tenía don de gentes además de una capacidad innata para mezclarse entre la muchedumbre y han llegado a la conclusión de que fue interrogado seguramente por la policía, que le descartó porque su aspecto normal no delataba a un sádico como el que buscaban.
Según el ex comisario Grieve, Jack el Destripador pudo haberse finalmente suicidado o, lo que es más probable, en su opinión, fue encarcelado tras cometer algún otro delito sin que llegara a confesar sus asesinatos en serie.
Según Laura Richard, de la unidad de prevención de homicidios de Scotland Yard, los policías que buscaban a Jack el Destripador se equivocaron de perfil y en ningún caso buscaron a un hombre "tan normal y mundano" como parece que era el asesino.


Jack el Destripador pudo ser un cirujano amigo de la reina VictoriaEl libro 'El tío Jack' señala al médico Sir John Williams como autor de los crímenes que conmocionaron Inglaterra - Piden que se analice su bisturí para rastrear restos de ADN EFE

LONDRES.- El más célebre asesino de mujeres británico, Jack el Destripador, pudo ser un famoso cirujano llamado Sir John Williams, amigo de la Reina Victoria y tocólogo de su hija, la princesa Beatriz.
Eso es lo que afirma uno de sus descendientes, Tony Williams, en un libro titulado 'El tío Jack', según el cual el arma con el que el sádico misógino asesinó y luego extrajo las vísceras de cinco prostitutas londinenses en 1888 es un bisturí que perteneció al cirujano y se guarda en la Biblioteca Nacional de Gales.
Sir John Wiliams fundó la biblioteca a comienzos del siglo XX y le donó su colección de 25.000 libros además de otros objetos personales, incluido un diario, a los que por el momento el público no tendrá acceso.
El autor del libro propone someter el bisturí a las modernas técnicas de ADN para ver si es posible determinar de modo definitivo una relación con algunas de las prostitutas asesinadas.
El misterio en torno a la identidad de Jack el Destripador se ha convertido en una industria millonaria, y así han aparecido hasta ahora más de una veintena de sospechosos aunque no se haya probado hasta ahora nada.
Diferentes hipótesis
Entre los sospechosos figuran el príncipe Alberto Victor, nieto de la reina Victoria, el pintor Walter Sickert, y un comerciante de Liverpool llamado James Maybrick, pero es la primera vez que se menciona al famoso cirujano en ese contexto.
Jack el Destripador asesinaba a sus víctimas con precisión quirúrgica antes de extraerles sus órganos internos, por lo que muchos han supuesto que debía de tener grandes conocimientos de Medicina.
Tony Williams dice haber examinado cuidadosamente el diario de su antepasado y descubierto que se habían arrancado algunas de las páginas correspondientes al año 1888, cuando ocurrieron los crímenes.
John Wiliams trabajó como cirujano en varios hospitales de Londres, incluida la enfermería de Whitechapel, donde habían recibido tratamiento en algún momento u otro las cinco prostitutas víctimas del Destripador.
Según el nuevo libro, el cirujano estaba de servicio los fines de semana en los que se produjeron aquellos asesinatos.
Sin coartada
Entre los documentos descubiertos por su descendiente figura una carta fechada el 8 de septiembre de 1888 en la que el cirujano se disculpa a un amigo por suspender una cita debido a un compromiso médico en la clínica de Whitechapel.
El cadáver de Annie Champman, segunda de las víctimas de Jack el Destripador, fue encontrado precisamente aquella noche en la misma zona del este de Londres.
John Williams acabó su carrera médica y regresó a Gales aproximadamente por las fechas en las que acabó la serie de asesinatos que llevaban la marca del Destripador.
Según explica su descendiente, es lógico que el libro que acaba de escribir provoque polémica porque ofrece pruebas muy serias sobre la identidad del Destripador, algo que no desean quienes quieren seguir lucrándose con el misterio en torno a su figura.
Un pintor, un marino, un médico...
La escritora estadounidense Patricia Cornwell, autora de una serie de novelas que tienen como protagonista al patólogo forense Kay Scarpetta, pasó más de tres años y gastó una fortuna en intentar demostrar que el asesino había sido el pintor Walter Sickert (1860-1942).
La escritora gastó parte de ese dinero en comprar 31 obras del artista en un intento de descubrir alguna huella del asesinato, pero su hipótesis ha sido desestimada por los expertos en Jack el Destripador.
La próxima semana, un ex detective británico llamado Trevor Marriott, que ha dedicado años de investigación al caso, aplicando las técnicas forenses más modernas, hará pública una nueva teoría, según informa 'The Observer'.
Marriott cree que el asesino era un marino mercante a quien una prostituta contagió con una enfermedad venérea y que decidió vengarse de tan cruel manera.

John Haigh



John George Haigh, "El vampiro de Londres"En algunos casos, los sueños son capaces de condicionar un comportamiento hasta alcanzar extremos inimaginables, sobre todo si la persona afectada tiene una mente fría y un corazón débil, como puede ser el caso de un criminal.
John siempre había tenido un sueño que lo venía obsesionando desde muy pequeño, una pesadilla muy extraña: se veía en un campo repleto de crucifijos que lentamente se iban transformando a su paso en árboles sin hojas con largas ramas por las que caían gotas de rocío. Al aproximarse a los árboles, podía ver como las gotas que cubrían las ramas no eran agua... eran sangre. Los árboles comenzaban a retorcerse como si sufrieran un tormentoso daño y la sangre brotaba de los troncos, mientras una silueta borrosa que portaba una copa recogía el líquido rojo. Luego, una vez llena se le acercaba y se la ofrecía ordenándole beberla.
John se sentía completamente indefenso ante la situación. No era capaz de mover un solo músculo y quería librarse de la pesadilla. El ser, le dice que la única manera de librarse de él, es matar, para así saciar su verdadera sed.
La cruel pesadilla le estaba destrozando los nervios y cada vez se sentía menos dueño de sus actos. El quería ser libre, no volver a soñar... y terminó asumiendo que para hacerse libre tenía que hacerla real.
En 1949, Haigh vivía en una confortable pensión londinense, pasando casi desapercibido por los demás locatarios. Su aspecto físico, moreno, corpulento y muy bien parecido, además de una agradable sonrisa, hacía que todas las mujeres se fijaran en él. Les había hecho creer que era el dueño de una fábrica metalúrgica, por lo que además lo respetaban y eso le agradaba.Pero las cosas no le iban muy bien. Apenas tenía dinero y la dueña de la pensión le había llamado varias veces la atención. Por si fuera poco, esos terribles sueños no dejaban de acosarle.
Olivia Durand-Deacon era una de las elegantes viudas de mucho dinero que se sentían interesadas por él, pero más que por su físico, por la actividad que le habían dicho que ejercía: agente comercial. La señora quería que le sirviese de intermediario para llevar a cabo un negocio de uñas artificiales. Cuando se hacen amigos, le enseña una muestra de unas uñas hechas de papel, preguntándole si creía que podían tener éxito comercial. El hombre promete interceder por ella ante un posible negocio y citarla con otro agente comercial. Cuatro días después la condujo a Crowley con el fin de discutir la fabricación de las uñas artificiales haciéndole creer que la cita tenía lugar allí. Quedaron en el pueblo, en dónde la recogería para ir a la fábrica.Antes de la cita, compró un tonel de acero diseñado para resistir la corrosión de los ácidos, luego 153 litros de ácido sulfúrico, y lo hizo enviar a un almacén abandonado en Crowley.
En realidad a donde conduciría a Olivia no sería a la fábrica, sino a unos almacenes semiabandonados para el depósito de mercancías. La mujer nunca hubiese imaginado que un hombre tan correcto tenía la extraña especialidad de disolver a sus amistades en ácido sulfúrico.
Al día siguiente todo el mundo preguntaba preocupado por Olivia, la mujer no tenía por costumbre pasar noches fuera de la pensión y, mejor dicho, nunca; pero en esta ocasión, no había dado "señales de vida".
Haigh respondía con aire sorprendido que no había acudido a la cita, que tras esperarla durante una hora se había ido sin verla. Y como seguía sin aparecer, se ofreció junto a otros pensionistas para ir a la policía a denunciar la desaparición de la viuda.
Tuvo que hacer dos largas declaraciones en la comisaría, no mostrándose reticente o nervioso y siempre afirmando que la viuda no había acudido a la cita. No tenía nada que temer, pues pensaba que las precauciones que había tomado lo pondrían al abrigo de toda sospecha.
Pero el escepticismo y las sospechas del comisario de policía lo llevaron por otras pistas. Por el hecho de que no acababa de gustarle el hombre y dejándose guiar por la intuición, decidió llevar a cabo una serie de investigaciones rutinarias que le ayudaron a descubrir algunos cabos sueltos que Haigh no había tenido en cuenta: tenía antecedentes penales por estafa y robo, además de que se descubrió que no era el tal jefe de la empresa que decía, pues terminaron localizando al verdadero jefe, y declaró que sólo le contrataba de vez en vez como representante.
En los almacenes, los policías encontraron tres bombonas de ácido sulfúrico, además de un delantal, unos guantes de caucho y un revólver que recientemente había disparado una bala. También hallaron otras pruebas macabras, como huellas de sangre en la pared y el delantal, un charco de grasa en un bidón vacío de ácido, y para colmo de sospechas, el recibo de una tintorería por un abrigo de astracán.
Expertos analistas de Scotland Yard analizaron cuidadosamente los restos de grasa y dos partes casi intactas de una dentadura, que finalmente fueron identificadas por el dentista de la mujer.
Haigh mantenía su disfraz de inocencia respondiendo amablemente a cada interrogatorio, aunque la policía de Scotland Yard sabía que mentía en sus declaraciones y que todas las pistas halladas le apuntaban como el asesino. Pero al darse cuenta que no podía seguir ocultando el crimen por mucho más tiempo, termina haciendo unas siniestras declaraciones:
"Si le confesara la verdad no me creería, es demasiado extraño. Pero se la voy a confesar. La señora Durand no existe. Ustedes no encontrarán jamás ningún resto de ella ya que la disolví en el ácido, ¿cómo podrán probar entonces que he cometido un crimen si no existe cadáver? Le disparé a la cabeza mientras estaba mirando unas hojas de papel para confeccionar sus uñas postizas, después fui por un vaso y le hice un corte con mi navaja en la garganta. Llené el vaso de sangre y me lo bebí hasta saciar mi sed. Luego introduje el cuerpo en el tonel llenándolo después de ácido sulfúrico concentrado Después me fui a tomar una taza de té. Al día siguiente el cuerpo se había disuelto por completo, vacié el tonel y lo dejé en el patio".
Lo que Haigh no sabía era que la policía londinense, en un minucioso trabajo de investigación, sí había encontrado restos del cadáver y lo habían incluso identificado.
Después de su detención y confesión, la policía sospechó de otros cinco crímenes acaecidos un año antes en similares condiciones. Finalmente también se declaró culpable de esos crímenes, alegando además que a todas las víctimas les había bebido la sangre.
En el juicio, su abogado defensor intentó utilizar la pesadilla del hombre y el acto de vampirismo como recurso, queriéndolo hacer pasar por demente que se veía obligado a matar por una obsesiva ilusión vampírica, pero no dio resultado. Si bien los psiquiatras reconocieron sus rasgos paranoides como síntoma precursor de una aberración mental que le acarreaba una alteración completa de la personalidad, trastornándole el carácter y la conducta, el hombre había explotado económicamente a sus víctimas, bien vendiendo objetos que robaba o adueñándose de bienes u otorgándose falsos poderes.
Para los jueces se trataba de algo más que de una mente enferma que bebía la sangre de sus víctimas; era un personaje frío y calculador que premeditaba sus crímenes y actos, fingiendo una locura que lo convertiría en irresponsable ante la ley.
Finalmente es sentenciado a la pena de muerte, a la que el acusado ni siquiera apela; es ahorcado en la prisión el 6 de agosto de 1949.
Por: Margarita BernalFuente: Archivo del Crimen

Barba Azul


Gilles de Laval, Barón de Rais, nació en 1404 en el castillo de Macheoul, Francia, y falleció en 1440.
Fue un militar destacado que participó, a las órdenes de Carlos VII, en el intento de rescate de Juana de Arco en 1430. Al morir ésta Gilles aseguró que la "pureza" había muerto, no obstante el mismo que dijo esas palabras fue un verdadero sádico que sólo obtenía placer a través de las torturas que infringía a sus víctimas.
A los 25 años renunció al honor que se le había impuesto de Mariscal de Francia, y tras retirarse a sus posesiones de Tiffauges, se dedicó a convertirse en la otra cara de la moneda. Dejó de luchar por el bien para luchar por el mal guiado por la alquimia y el sacerdote Prelati del que creía conseguiría la piedra filosofal.
Gilles provenía de una noble, acaudalada y poderosa familia francesa y con sólo 11 años heredó una de las más grandes fortunas de Francia. A los 16 años se caó con su prima Catalina de Thouars, también muy rica, e incrementó su fortuna. Catalina le hizo padre de una niña.
Pero si bien Gilles tenía su propia esposa, era Juana de Arco su verdadera pasión. Enamorada en secreto de ella, al perderla su mundo se vino abajo. Cuando Juana ardió en la hoguera, Gilles abandonó a su esposa y se marchó solo a Tiffauges. Negándose el placer con otras mujeres, Gilles comenzó a buscar otro camino de satisfacción y lo encontró en la crueldad.
Se gastó parte de su fortuna organizando fiestas y tal fue el derroche que acabó vendiendo algunas de sus posesiones.
Esta pérdida de dinero le hizo pensar en cómo recuperar lo perdido sin trabajar, y fue conseguir la piedra filosofal, que según el esoterismo puede convertir el metal en oro, su meta en los siguientes años. En su castillo instaló un laboratorio y se trajo magos y alquimistas de toda Europa, pero los gastos se incrementaban. Puesto que no fructificaba, hubo quien le sugirió que pidiera ayuda al mismo Diablo, y se cuenta anecdóticamente incluso que puso parte de su testamento al nombre de éste aunque con la condición de no cederle su alma.
Se supone pues que su primer asesinato surgió a raíz de este pacto con el Diablo. A su víctima le sacó el corazón, los ojos y le cortó las muñecas para sacar su sangre, pero el oro no apareció. No obstante Gilles de Rais, alias Barba Azul, consiguió algo que no esperaba: placer.
Utilizaba niños a los que violaba y asesinaba. Los colgaban de ganchos, los escuchaba suplicar, simulaba salvarlos del horror y luego los degollaba, violaba ya cadáver, mutilaba y utilizaba las membranas y la sangre para sus hechizos alquímicos. Se le atribuyeron más de 200 crímenes de niños y adolescentes. Algunos de los niños desaparecían de la ciudad de Nantes y pueblos colindantes, y otros eran pobres mendigos a los que llevaba a su casa mediante secuestro.
Una de sus extrañas conductas era las de dormir profundamente tras entregarse al asesinato y el orgasmo de cadáveres infantiles, y mandar guardar las cabezas de estos niños para luego pintarlos y celebrar, con estas cabezas, concursos de belleza. Amigos e invitados votaban y premiaban una de las cabezas que luego Gilles usaba para sus propósitos necrófilos.
Cuando el pueblo no pudo más, aun sabiendo que el barón era poderoso a pesar de haber perdido grandes fortunas, se alzó la voz contra éste, pero las amenazas contra los humildes acallaron muchas bocas. No obstante llegó a oidos del Obispo de Nantes el rumor, y en 1440 instruyó un expediente según el cual Gilles habría ofrecido a un demonio llamado Barón, los ojos y la sangre de un chiquillo para conseguir sus favores. Barba Azul fue detenido, juzgado y condenado por la desaparición de 150 niños cuando el Duque de Gran Bretaña escuchó las denuncias del asustado pueblo. Se le acusó, además de infanticidio e inmolación a una media de entre 140 y 200 niños, de herejía y satanismo, y su confesión no se logró a través de las torturas a las que se le sometió, sino con la simple amenaza de excomulgarle.
Se le llevó al patíbulo el 26 de octubre de 1440 para ser ahorcado y luego quemado en la hoguera, y allí pidió perdón a los padres de las víctimas y suplicó que nadie siguiera su ejemplo.
Su cuerpo parcialmente quemado, fue enterrado en la iglesia de las carmelitas en Nantes a petición de algunos de sus parientes. Gilles de Rais, asesino sádico de criaturas y adolescentes, se arrepintió en el último momento por su fe en Dios, él que había hecho un pacto con el Diablo.
© Kruela
Nota: Las fotografías han sido enviadas por lectores, si el a

Ed Gein



ED GEIN - El carnicero de Plainfield
Aparentemente era un hombre inofensivo... pero su personalidad ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero humano. Sus espeluznantes crímenes proporcionaron a Hitchcock las bases para su clásica película de terror Psicosis.
En la tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero de Plainfield, en Wisconsin, entró en "la taberna de los Hogan" a echar un trago en esa fría tarde de invierno cuando descubre con espanto un gran reguero de sangre que cubría las tablas de madera del suelo. La propietaria Mary Hogan, había desaparecido.
El sheriff observó que no había señales de lucha aparentes y que la caja registradora seguía llena, pero determinó que la mujer había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrastrado hasta un coche que esperaba fuera. Los informes forenses tan sólo confirmaron las conclusiones a las que había llegado el sheriff y no arrojaron ninguna luz sobre el caso. La desaparición de Mary era un misterio.
Aproximadamente un mes después de este suceso, el propietario del aserradero de Wisconsin comentaba el caso con un hombre pequeño y tímido que vivía en una granja de madera a pocos kilómetros de allí. Su nombre era Ed Gein.Gein vivía solo desde la muerte de su madre en 1945 y se ganaba la vida haciendo toda clase de trabajos a los vecinos de Plainfield. Fue su habilidad en este tipo de trabajos, por la que este hombre de complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules empezó a ser conocido entre las gentes del lugar como una persona trabajadora, cumplidora, fiable pero excéntrica.
El propietario del aserradero no se llevaba muy bien con Gein. Encontraba extremadamente difícil hablar con él por que a veces éste comenzaba a reír con nerviosismo sin motivos como un desequilibrado, o por sus comentarios inoportunos que dejaban a la otra persona sin saber que decir.
En esta ocasión, el hombre recordó que Gein solía sentarse solo en un rincón de la taberna mirando fijamente a la dueña del local absorto en sus pensamientos con una jarra de cerveza, y supuso que estaba enamorado de la mujer. Le sugirió bromeando, que si le hubiese hablado a Mary con claridad de sus sentimientos, probablemente en ese momento estaría en su granja cocinando y esperando a que volviera en lugar de haber desaparecido presumiblemente asesinada. Gein, con un extraño gesto puso los ojos en blanco y le respondió con una de sus conocidas sonrisas: "No está desaparecida. Ahora mismo está en la granja". El hombre se encogió de hombros y no le tomó en serio, después de todo, era el tipo de comentario que se esperaba de él...
Nació el 27 de agosto de 1906, hijo de madre austera y fanática religiosa que despreciaba a su débil y borracho marido. Cuando ambos discutían, que solían hacerlo con frecuencia, el hombre se emborrachaba y pegaba a sus dos hijos.
Desde el primer momento, la vida de Ed estuvo completamente dominada por su madre, quien se había prometido a sí misma que su hijo no sería nunca como esos hombres lascivos, ateos y alcoholizados que veía a su alrededor. Seguía una disciplina muy dura castigando a sus hijos, e incapaz de darles el consuelo y el amor de una madre.
Gein no tubo contacto con otros niños, pues todo el mundo suponía ante los ojos de esa madre una amenaza para la pureza moral de su hijo. Así durante treinta y nueve años hasta que la mujer moría víctima de un ataque al corazón, dejando tras ella un hombre dependiente, reprimido y sólo, en un mundo que apenas comprendía.
La mañana del sábado 16 de noviembre de 1957, Ed Gein asesinaba a la dueña de la ferretería del pueblo, Bernice Worden, disparándole una bala con su viejo rifle de caza del calibre 22. También en esta ocasión se llevó el cadáver en la furgoneta, dejando el suelo del local encharcado de sangre. Pero esta vez, habría un testigo... el libro de contabilidad. En su última anotación, figuraba el nombre de Ed Gein, a quién habría vendido su último anticongelante.
Foto de su última víctima (Bernice Worden) tomada por la policia en el momento de la inspección de su domicilio, el cadaver se encontraba decapitado y con el cuerpo completamente abierto en canal.
Dos oficiales de la policía arrestaron a Gein, mientras otros dos se dirigían inmediatamente hacia su granja con la intención de llevar a cabo un registro. Al pasar dentro, el sheriff sintió como algo le rozaba el hombro, y al volverse se topó con un cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago que colgaba del techo.
Después de recuperarse del shock por el horror que habían presenciado, y tras pedir ayuda por radio, los dos hombres volvieron a la casa.
El cadáver colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le habían sujetado el otro pie a una polea. Habían rajado el cuerpo desde el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillaban como si las hubiesen lavado y limpiado.
No había duda que el causante de ese terrorífico espectáculo era una persona enferma. Era difícil de creer que un ser humano pudiera vivir allí. Por todas partes se veían montañas de basura y desperdicios, cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa...
Había varios cráneos por la cocina, algunos partidos por la mitad y empleados como cuencos.
Más tarde, en cuanto llegaron más patrullas, se descubrió en el interior de la casa todo el horror que allí escondía. Había varios cráneos esparcidos por la cocina, unos intactos y otros partidos por la mitad y empleados como cuencos.
Una inspección más detenida reveló que una de las sillas de la cocina estaba hecha con piel humana, como las pantallas de las lámparas, las papeleras, las fundas de los cuchillos e incluso alguna prenda de vestir, como un chaleco o un cinturón formado con pezones humanos.
Entre los más atroces descubrimientos, se encontraron unas cajas con los restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar, el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de plástico, una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama de Gein, etc.
Había decorado el interior de su casa de madera con esas máscaras confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros humanos y con los cráneos colgados de las columnas de su cama.
La única habitación de la casa que parecía normal era una sellada con tablones en la puerta y perfectamente ordenada... la de su madre. Desde que su madre muriera en 1945, doce años antes, la habitación había estado cerrada con clavos como un sepulcro. Ed explicó a la policía después de su detención que después de su fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de un año, hablándole mientras se adormecía. Dijo que había sido en esa época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinaban los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se planteó el convertirse él mismo en mujer.
Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba (eso lo pudo comprobar la policía más tarde, cuando al exhumar las tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías).
Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo.
El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein fue arrestada, después de correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una atracción para turistas como la Casa de los Horrores. De todas formas, su camioneta Ford sobrevivió y se vendió en una subasta pública para ser utilizada en ferias locales con un letrero que anunciaba: ¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó a los muertos de las tumbas!
En su casa guardaba varias cabezas casi intactas, además elaboraba muebles con la piel y huesos de los cadaveres, asimismo se elaboró prendas de vestir como un chaleco con la piel humana de sus víctimas.
Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los años 68, cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo internado.
El caso de Ed Gein es, desde un punto de vista médico, uno de los más complejos de la criminología. Voyerismo, fetichismo, travestismo y puede que necrofilia, integraban su personalidad.
Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia se hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la relación anormal que tenía con la madre.
Cuando los psiquiatras comenzaron a considerar las posibles razones de su comportamiento patológico, supusieron que se trataba de un caso de "Complejo de Edipo", que Gein estaba enamorado de su madre y que a raíz de su muerte se obsesionó en buscar a alguien que la sustituyera, pues se encontraron extraordinario parecido entre sus víctimas y su madre. De niño, buscaba el amor de su madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un Ed que odiaba a la mujer.
Gein murió por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984, tras décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, donde resultó ser un paciente modelo. En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre...
Fuente de Información: http://elultimosello.iespana.es/elultimosello/

Erzsebet Bathory



Para jugar a la Oui-Ja, visita http://www.ouija.hastaelmasalla.net/ La Condesa de Transilvania Erzsébet Bathory (1560-1614) torturó y asesinó a 612 muchachas en su castillo de Cachtice, a lo largo de más de diez años. Sus baños de sangre han pasado a la Historia, indisolublemente asociados al vampirismo de Europa Oriental. Tanto se pasó que al final, pese a ser noble, la persiguieron y condenaron. ¿Sus motivos? Mantenerse bella a pesar de los achaques de la vejez. Y por lo que parece, lo consiguió.
«Isabel Bathory consiguió seguir siendo una de las mujeres más bellas de Hungría hasta el momento de su muerte, cuando contaba 54 años (una edad avanzada para la época) y pese a haber sufrido persecución y un cruel confinamiento en solitario de dos años de duración. Gilles de Rais, Barba Azul, llamó la atención de todo el público por su apostura cuando era conducido a la hoguera, aunque éste contaba sólo 36 años... ambos fueron acusados de practicar la hematomancia»
La idea de embellecerse o mejorar de alguna manera mediante el contacto o el consumo de materiales biológicos humanos hunde sus raíces en la Edad del Bronce, con la aparición de las primeras sociedades agrarias.Se trata del canibalismo ritual practicado por numerosos pueblos a lo largo del tiempo: en estas culturas, uno se come partes de su enemigo o de su víctima para adquirir su valor, su inteligencia, su belleza, su sabiduría... Canibalismo ritual y animismo están estrechamente relacionados. Para un animista, parece lógico pensar que si incluso la más ínfima brizna de hierba puede tener un contenido espiritual, es obvio que la carne humana debe estar repleta de energía anímica. No obstante, es incorrecta la opinión de la antropología decimonónica, que consideraba al canibalismo como un signo de primitivismo: algunas comunidades que han practicado el canibalismo ritual hasta tiempos relativamente recientes eran sociedades tremendamente avanzadas, como los aztecas.
Con la consolidación de los primeros imperios y las primeras grandes religiones no animistas, el canibalismo va desapareciendo progresivamente y comienza a ser perseguido. Sin embargo, tan larga tradición no muere fácilmente y en la mayor parte de los sitios es sublimada bajo la forma de simbolismos caníbales.
Hay muchos autores, por ejemplo, que ven un simbolismo caníbal en el ritual cristiano de la eucaristía, que se remontaría al mundo veterotestamentario y habría sido adoptado por numerosos pueblos tras su conversión. Pocos podrán discutir que, en efecto, el hecho de comer "el cuerpo y la sangre de Cristo" con propósitos espirituales, bajo la forma de una hostia de pan, evoca reminiscencias caníbales de tradición animista. Dentro y fuera de nuestro país, numerosas tradiciones ancestrales contienen rasgos simbólicos caníbales.
El simbolismo de la sangre
¿Y qué decir del simbolismo de la sangre? Tanto en la iconografía, como en el lenguaje, como en la espiritualidad, el líquido vital evoca fortísimos sentimientos íntimos. En la mayor parte de las banderas, por ejemplo, el rojo simboliza la sangre de los mártires caidos por la patria o por la causa, que al mezclarse con la tierra alcanza proporciones telúricas extremas.
La sangre nos evoca miedos, deseos y pasiones oscuros e inconfesables. Una mera mancha de sangre en el suelo puede inquietarnos más que el suceso que la causó: habla de por si sola, transmite un mensaje de alerta, de peligro, de temor. Hay una llamada antigua inscrita en lo más profundo de nuestro ADN. Unos se desmayan, otros se aprestan a la lucha, los más sienten un escalofrío en su cuerpo y en su espíritu. Sólo quienes trabajan habitualmente con ella, como los cirujanos o los técnicos de laboratorio, terminan por acostumbrarse a su presencia... y no siempre. «Sangre de mi sangre» es la expresión que utilizamos para referirnos a nuestra decendencia en los momentos más íntimos.
En determinados periodos históricos, la efusión de sangre sirvió también como un mecanismo de orden social e identidad cultural. Este es el caso de, por ejemplo, la Edad Media.
La sangre da la vida y es el heraldo del dolor y de la muerte. No existe materia carnal que sea al mismo tiempo tan espiritual.
Hematomancias
Con semejantes antecedentes, no es nada extraño que muchas personas interesadas en lo oculto y en la magia, y especialmente aquellos más relacionados con sus aspectos de poder personal o mundano, reparasen en las posibilidades que ofrecía la sangre y la carne para satisfacer sus empeños y deseos.
Este tipo de mancias obedecen a un pensamiento mágico nítido, lineal, mediante el cual la sangre y la carne, animales o humanas, tienen la capacidad de transmitir las características deseables de sus propietarios. Esta creencia, llevada a sus extremos, es la que llevó a la condesa Erzsébet Bathory a cometer sus excesos y crímenes. No es un caso único en la Historia, aunque ninguno es tan amplio y está tan bien documentado.
Lo normal es que los hematomantes no lleguen a tales extremos y se conformen con pequeñas cantidades de sangre que no pongan en peligro la vida de los donantes. En los tiempos actuales, tales donantes son casi siempre voluntarios, cuando no se trata de animales de granja.
A nadie se escapará, por otra parte, que las hematomancias tienen una relación directa en la imaginería popular con el vampirismo. No obstante, no parece que las obras de literatura vampíca clásica como Drácula, de Bram Stoker, estén directamente relacionadas con la experiencia o el conocimiento de las prácticas nigromantes o hematomantes.
Muchos autores consideran a la hematomancia como uno de los subconjuntos de la nigromancia.
No cualquier sangre, y no de cualquier manera
No todas las sangres son aptas para la práctica de la hematomancia. Es obvio que, para empezar, el donante debe poseer alguna característica que el hematomante desea obtener: fuerza, inteligencia, sabiduría, determinado tipo de belleza o aspecto físico, poderes de algún tipo... Pero además, suele ser necesario que reúna algunas características adicionales, que dependen de los resultados que se deseen obtener: determinada característica física, mental o espiritual, cierto entorno social o herencia racial, una relación con los objetivos que se pretenden alcanzar, etc.
Tradicionalmente, la hematomancia también ha considerado que la sangre o la carne no alcanzan la fuerza suficiente para desempeñar su función a menos que estén activadas mediante el dolor, el miedo o la excitación sexual en los momentos en que se realiza el acto mágico.
Tampoco parece que la hematomancia sirva de mucho si no se practica en el trascurso de un ritual mágico más complejo y de significación más espiritual. Algunos autores afirman, por ejemplo, que a la Bathory no comenzó a funcionarle significativamente hasta que no incorporó procedimientos mágicos, en torno a 1.601 o 1.602.
¿Pero funciona?
Isabel Bathory consiguió seguir siendo una de las mujeres más bellas de Hungría hasta el momento de su muerte, cuando contaba 54 años (una edad avanzada para la época) y pese a haber sufrido persecución y un cruel confinamiento en solitario de dos años de duración. Gilles de Rais, Barba Azul, llamó la atención de todo el público por su apostura cuando era conducido a la hoguera, aunque éste contaba sólo 36 años (hoy en día se cree que al menos una parte de los crímenes que se le achacaron eran falsas acusaciones proferidas por la Iglesia y la Monarquía debido a su asociación con Juana de Arco). No fue el caso de Vlad Tepes, quien, pese a su extrema crueldad, no utilizaba la sangre de sus víctimas con propósitos hematomantes. Ni el de Albert Fish, Jeffrey Dahmer o Peter Kürten, que pese a sus orgías sangrientas no utilizaban ningún tipo de ritual mágico.
Por razones obvias, no es sencillo entrevistar a un hematomante real. No obstante, personas habitualmente bien informadas afirman que la hematomancia puede producir cambios espectaculares a nivel físico, mental y espiritual, así como incidir fuertemente en el entorno. También se dice que el precio a pagar por tantas bendiciones es extremadamente elevado: implica vivir al límite, sorteando por un lado la persecución humana y por otro lado las tragedias de origen esotérico. Rara vez viven más allá de los 50 ó 60 años, y con frecuencia mueren más jóvenes, aunque hay quien dice que los grandes nigromantes fueron capaces de evitar tan trágicas consecuencias. ¿Pura leyenda o relatos más o menos deformados de algo real? No nos atrevemos a concluir ni una cosa ni la otra.

HEMATOMANCIA Y NIGROMANCIA
Como hemos señalado anteriormente, la mayoría de los autores consideran a las hematomancias como un subconjunto de la nigromancia. Esto se debe esencialmente a tres factores:
a) Aunque en la actualidad rara vez ocurra, a lo largo de la Historia el uso de las hematomancias ha estado indisolublemente unido al fallecimiento del donante. Las hematomancias, así usadas, confluyen directamente con la que es considerada una de las prácticas más poderosas de la nigromancia: aquella que trata con los momentos del tránsito entre la vida y la muerte, y que enlaza con la tanatología.
b) Para algunos investigadores, la hematomancia y la nigromancia viajan de la mano a lo largo de la Historia, sirviendo la primera como una herramienta más de la segunda. De nuevo, esto ha cambiado en los tiempos recientes, pero una herencia común milenaria no puede ignorarse tan fácilmente.
c) Casi todos los grandes hematomantes eran en realidad nigromantes que utilizaban, entre otras técnicas, la hematomancia.

Ted Bundy



Tiempo de asesinos
Bundy, a la caza de sus colegas

Ted Bundy

El 24 de enero de 1989, el asesino serial Ted Bundy, considerado el peor criminal sexual en la historia contemporánea de Estados Unidos, fue ejecutado en la silla eléctrica de la prisión de Starke, Florida. Con una cadena de homicidios que presuntamente inició desde los años 70 y cuyo número exacto de víctimas es incierto hasta la actualidad (algunos investigadores creen que la cifra, en nueve años de carrera criminal, asciende a 30, y otros, como Bob Keppel, consideran que rebasó la centena), finalmente fue encontrado culpable de la muerte de una adolescente de 12 años en Lake City, Florida, y condenado a la pena capital.
Durante sus últimos años en prisión, Bob Keppel supo ganarse la confianza de Ted Bundy, quien le confesó delitos que ni siquiera figuraban en los registros policiacos. De esta manera surgió el libro The Riverman: Ted Bundy and I Hunt for the Green River Killer, el cual, bajo la autoría de Bob Keppel, ofrece detalles de sus charlas con Bundy acerca de la etapa en que este último cometió sus asesinatos. Las transcripciones de las conversaciones y el recuento, en voz del homicida, son como para poner los pelos de punta.
Pero, además de las andanzas criminales de Bundy, el libro en cuestión ofrece información hasta ahora desconocida de la estancia del prisionero detrás de las rejas. Así, por ejemplo, ahí se apunta que, cuatro años después de que Bundy llegara a la prisión estatal de Florida por su orgía de sangre, una nueva cadena de asesinatos se desató en Nueva York. En esta ocasión, la mayoría de las víctimas eran prostitutas. Contrariamente a Bundy, que prefería asesinar jóvenes estudiantes blancas, el "Monstruo de los ríos", llamado así por los esteros donde las víctimas eran halladas, incluía mujeres negras y, por lo menos, una descendiente de indios estadounidenses entre sus sacrificadas.
Bob Keppel, del equipo de investigadores criminales del estado de Washington, fue requerido como asesor en los crímenes de Río Verde por su trabajo realizado para capturar a Ted Bundy.
En 1984, Bundy escribió una carta a Keppel desde el pabellón de la muerte de Florida haciéndole una oferta muy difícil de rechazar: ofrecía a Keppel sus observaciones acerca de los asesinatos de Río Verde con el acuerdo tácito de que Keppel escucharía una historia sin precedentes en los anales de la investigación criminal: un asesino serial hablando de los crímenes cometidos por otro asesino serial.
De esta manera, Bundy instruyó a Keppel sobre las tácticas de los asesinos pluralistas: habló con detalle de la selección de sitios para abandonar cadáveres, los señuelos para atraer víctimas, la forma en que los asesinos explotan en ocasiones las técnicas de investigación ineficaces propuestas por las fuerzas de la ley, así como de la tendencia de los homicidas a revisitar sus panteones clandestinos como una manera de revivir la emoción de los homicidios. Pero no sólo eso: Bundy se convirtió en el tutor de Keppel en la ciencia de entrevistar a asesinos seriales para arrancar confesiones y aprender a leer las escenas de crimen de manera más eficaz.
Las enseñanzas de este condenado a muerte resultaron de gran ayuda en el desarrollo de la investigación que desembocaría en la detención del "Monstruo de los ríos", un hecho que Bundy ya no pudo atestiguar, puesto que fue ejecutado justo un año antes de que el criminal de Río Verde fuera aprehendido.
La colaboración de Ted Bundy con Bob Keppel para atrapar a un colega homicida fue ciertamente inaugural. Años después este tipo de "altruismo" se repitió en la carta enviada por el asesino serial británico Dennis Nilsen al escritor Brian Masters. Este último había seguido de cerca la saga de Jeffrey Dahmer, el "Caníbal de Milwaukee", cuando recibió la misiva de Nilsen, un burócrata homosexual que "limpió" de vagabundos las calles de Londres, al escogerlos como compañía amorosa. Tras alimentarlos, ofrecerles abrigo y cariño, los asesinaba, mutilaba y guardaba partes corporales en su departamento. Nilsen, en la carta enviada a Brian Masters, trazó todo un perfil psicológico de Dahmer de manera tan atinada que despertó la envidia de los profesionales de la conducta.
A diferencia de Ted Bundy, Nilsen, por ser ciudadano de una nación que no contempla la pena capital, no estaba condenado a muerte, sólo a cadena perpetua. Sin embargo, en un rasgo compartido por ambos asesinos seriales, lo que Bundy y Nilsen dejaron en claro fue el alto coeficiente intelectual que poseían, así como la coherencia de pensamientos para analizar diferentes situaciones. Asimismo, que los dos estuvieran en prisión no era obstáculo para seguir de cerca el acontecer criminal más allá de los muros de alta seguridad en los que languidecían. Por supuesto, siempre queda en el aire la pregunta acerca de qué hubieran sido capaces de lograr estos dos hombres en caso de haber encauzado sus habilidades no al crimen sino a otras actividades, por ejemplo, la resolución de homicidios que asemejan crucigramas.
Baste decir que Bundy tuvo todo para brillar en la política de su país, como abogado e incluso como embajador, dado el amplio conocimiento que tenía del idioma chino. Por su parte, Nilsen, antes de convertirse en criminal, tuvo una prometedora carrera como policía y después como servidor público.
En lo que corresponde al "Monstruo de los ríos", el asesino resultó ser Arthur Shawcross, un hombre que durante su juventud mató a dos niños, lo que le valió una condena perpetua que nunca cumplió del todo, al ser liberado 14 años después de cometer su delito. Shawcross se estableció en Rochester, Nueva York, donde aparentemente vivía de forma apacible. Sin embargo, el 24 de marzo de 1988, un año después de su liberación, el cuerpo de Dorothy Blackburn fue hallado flotando en Salmon Creek, iniciándose así una estela de homicidios que rebasó la cantidad de diez víctimas.
Al igual que Bundy y Nilsen, Shawcross era un asesino frío, inescrupuloso, detallista y con facilidad para relacionarse con su entorno social. Los que lo conocían se referían a él como un tipo que podía pasearse en bicicleta por el vecindario, saludar a todo al que se encontraba y comprar globos a los niños, una especie de Mary Poppins gorda incapaz de dañar a nadie. No obstante, esta hermanita de la caridad también gozaba de una asombrosa memoria, sobre todo en lo que respecta a los detalles de sus ilícitos, rubros enfatizados por Ted Bundy al hacer el perfil psicológico que proporcionó a Bob Keppel.
Con un pasado real y ficticio lleno de violencia, que incluía su participación en la guerra de Vietnam y la supuesta herencia de canibalismo que le habían dejado sus ancestros estadounidenses, Shawcross era en realidad un simulador propenso a inventar las más descabelladas historias. Pero lo cierto es que este asesino gozaba cometiendo sus crímenes, al grado de acostarse a escuchar el radio acompañado de los restos de alguna de sus innumerables víctimas.
José Luis Durán King es autor del libro de cuentos Tabula Rasa.

Aileen Wuornos



Aileen Carol Wuornos.
En la víspera de la Navidad de 1989, el cuerpo de un hombre llamado Richard Mallory fue encontrado en los bosques de Daytona Beach, en el estado de Florida. El cadáver tenía tres impactos de una pistola calibre 22.
Un año después, otros seis cuerpos asesinados en forma similar habían sido descubiertos. Todas las víctimas eran hombres de mediana edad que aparecieron muertos cerca de alguna ruta o camino. Todos habían sido robados y asesinados con una pistola calibre 22.
El FBI sospechó desde un comienzo que los crímenes habían sido perpetrados por una o dos mujeres con rasgos de asesinas en serie. El móvil de los homicidios, sin embargo, no estaba en absoluto claro.
En diciembre de 1990 se obtuvieron los primeros retratos hablados de la posible pareja de asesinas en serie. No pasó mucho tiempo antes que diversos testigos reconocieran en ellos a Tyria J. Moore, de 28 años de edad, y a Aileen Wuornos, de 34. Ambas vivían a la deriva en diversas localidades del estado de Florida y eran amantes.
Aileen Carol Wuornos había nacido en Rochester, Michigan, el 29 de febrero de 1956. Hija de padres adolescentes que se separaron meses antes de su nacimiento, Aileen quedó al cuidado de su madre, Diane, al igual que su hermano mayor Keith. Pero la joven madre fue incapaz de criar a la niña, y en marzo de 1960, Aileen fue adoptada legalmente por sus abuelos maternos.
A los seis años de edad, en 1962, Aileen sufre severas quemaduras en el rostro cuando jugaba junto a su hermano y nueve años más tarde, queda embarazada de un padre que permaneció sin identificar, entregando a su hijo recién nacido a un hogar de Detroit.
En esos mismos días, Aileen y su hermano dejan la casa de los abuelos, y ella empieza a trabajar en la calle como prostituta.
En 1974, usando el alias de Sandra Ketsch, Aileen Wuornos es encarcelada en Colorado por conducta impropia, conducir ebria y disparar una pistola calibre 22 desde un vehículo en movimiento.En 1976, de vuelta en Michigan, Aileen es arrestada en Antrim County por golpear la cabeza de un barman con una bola de billar. Pocos días después, su hermano Keith muere de un cáncer en la garganta y Aileen hereda los 10 mil dólares de su seguro de vida. Con el dinero, se compra un auto nuevo y viaja a Florida en busca de una vida mejor. Sin embargo en 1981 Aileen cae de nuevo en la cárcel, esta vez en Edgewater, Florida, por robar a mano armada una tienda. Sale de prisión 13 meses más tarde, en junio de 1983. Su siguiente arresto, en mayo de 1984, se debe al intento de cobrar cheques falsos en un banco de Key West. Siguen detenciones por conducir sin licencia, robo de coche, resistencia al arresto, obstrucción a la justicia y por amenazar a un hombre con una pistola calibre 22 para robarle 200 dólares.
Es a fines de 1986, que Aileen Wuornos conoce a Tyria J. Moore en un bar de Daytona. Ambas se hacen amantes, y cuando después de un año de tortuosa relación la pasión se desvanece, siguen siendo inseparables amigas.
De ahí en adelante las andanzas delincuentes de la pareja se multiplican con asombrosa rapidez. Aileen recurre a varios nombres falsos y junto a Tarya suman incidentes de todo tipo con la policía, desde conducir sin licencia hasta amenazas telefónicas a empleados de supermercado.
Por 1989, Aileen Wuornos es una mujer de carácter agresivo y fácilmente irritable, que viaja siempre con una pistola en su bolso y que trabaja en forma esporádica en bares y paradas de camiones.
El 30 de noviembre de ese año, un electricista de 51 años de nombre Richard Mallory, conocido por su afición al alcohol y a las mujeres, es visto con vida por última vez. Al día siguiente su coche es encontrado en Ormond Beach, junto a su billetera, documentos personales, una botella vacía de vodka y varios condones.
El 13 de diciembre de 1989, el cuerpo de Richard Mallory es hallado en los bosques cercanos a Daytona Bech con tres disparos en el pecho efectuados por una pistola calibre 22.
Esas pistas, sin embargo, no llevan a la policía a descubrir al culpable. El caso se archiva y permanece sin novedades hasta el 1 de junio de 1990, cuando un hombre desnudo es hallado muerto cerca de Tampa, con seis disparos de una pistola calibre 22. Cuando la policía lo identifica como David Spears, de 43 años de edad, ya ha aparecido un tercer cuerpo desnudo de un hombre de 40 años asesinado con nueve tiros de una calibre 22.
La cuarta víctima se llama Peter Siems y es un hombre de 65 años, que es visto por última vez cuando sale de su casa en Júpiter, Florida, para ir a visitar a unos parientes en Arkansas. Su coche aparece un mes más tarde, chocado y abandonado. Testigos cuentan a la policía que a bordo del auto iban dos mujeres, una rubia y otra de pelo castaño oscuro, y entregan información para realizar un retrato hablado. La mujer rubia iba herida, y una huella de su mano ensangrentada queda grabada en el auto.
Para noviembre de 1990, los hombres asesinados de forma similar en el estado de Florida ya son nueve. Los medios de comunicación siguen a estas alturas el caso de muy cerca, y presionan a las autoridades policiales para que asuman que se trata de dos asesinas en serie y publiquen sus retratos hablados, lo que ocurre a fines de ese mes.
En las tres semanas siguientes, la policía recibe cuatro llamadas teléfonicas que identifican a las sospechosas como Tyria Moore y Lee Blahovec (uno de los tantos pseudónimos de Aileen Wuornos).
Mientras, para obtener algo de dinero, Aileen sigue vendiendo los objetos de valor que ha robado a sus víctimas. Es así como el 6 de diciembre, vende la cámara y el detector de radar de Richard Mallory en Daytona, y parte a Ormond Beach a vender una caja de herramientas que pertenecía a Spears.
El 9 de enero de 1991, Aileen Wuornos finalmente es detenida en un bar de Harbor Oaks. Al día siguiente Tyria Moore es conducida a la casa de sus hermanas en Pennsylvania, y acepta colaborar con la policía.
El 16 de enero, Aileen confiesa seis asesinatos, y alega que todos fueron cometidos en defensa propia, pues esos hombres intentaban violarla. Antes de que terminara ese mes, ella y su abogado venden los derechos cinematográficos de su vida.
El 27 de enero de 1992, un jurado declaró a Aileen Wuornos culpable de homicidio en primer grado y recomendó la pena de muerte. El 30 de enero de 1992 Aileen Carol Wuornos fue sentenciada a morir ejecutada. La pena se cumplió en el otoño de 2002.